sábado, febrero 01, 2014
viernes, enero 03, 2014
Apuntes sobre la "vertiente tonera" de la novela latinoamericana
La idea que suele tener la gente de otros continentes acerca de nuestra Latinoamérica, es la de un lugar en permanente fiesta. Si recordamos las imágenes del eufórico carnaval de Río, la salsa de las noches en La Habana y las iniciaciones etílicas en Tijuana, no podríamos quejarnos. Por ello, gran parte de las novelas publicadas por latinos, a través de diferentes generaciones, han demostrado que no solo de realismo mágico y/o social se ha escrito siempre en esta parte del mundo.
Sin duda, el padre de esta “vertiente tonera” de la literatura latinoamericana es Tres tristes tigres (1967) de Guillermo Cabrera Infante, quien afirmó que esta novela “debe leerse de noche, porque el libro es una celebración de la noche tropical”. En tal sentido, TTT nos sumerge y nos pierde en las juergas de La Habana previa a la revolución de Castro y el “Che” Guevara, en un estilo depurado que juega con el “idioma cubano” hasta los límites más ininteligibles y confusos:
“y pedimos la comida.
Bustrofrijoles dijo Bustrofedón dijo él mismo Con arroz blanco traté de decir yo pero él dijo Bustrofilete dijo Bustrophedón-té dijo Bustrófedon dijo Bustrofricasé dijo Bustrofabio ay dolor bustrosfueron en un tiempo, dijo, porque era él siempre quien habló y lo dijo todo mirando al camarero cara a cara (o caracara), frente a frente, mirándole los ojos, los dos, porque todavía sentado era más alto que el otro de manera que se encogió un poco, generoso, y cuando terminamos pidió el postre también para todos. Todositario. Bustroflán, dijo y luego dijo, Bustrófeca y yo me metí por fin por medio rápido y dije, Tres cafés, pero al tratar de decir, fino, Por favor, dije Forvapor o forpavor, no sé y no sé tampoco cómo salimos sin acusarnos alguien de terroristas por la implosión y la explosión y el estruendo de las rosas, risas, y cuando trajeron el café, antes, y lo tomamos y pagamos y salimos del restaurando ya íbamos cantando las Variaciones Quistrisini (copyright, Boustrophedon Inc) de esa Cantata de Café que fue Bustróffenbach quien La compuso” (pág. 217-218)
Sin un aparente protagonista, se entrelazan pasajes de la vida de un grupo de jóvenes artistas pertenecientes a la farándula cubana, quienes comparten noches y sus madrugadas entre bataclanas, gánsteres y cantantes geniales en busca de reconocimiento, como la Freddy, “la voz del sentimiento”, o la Estrella de la sección Ella cantaba boleros, quien prácticamente hace el soundtrack.
Esta obra, ganadora del Premio Biblioteca Breve de Seix Barral 1964 como Vista del amanecer en el trópico, no sería publicada hasta 1967 para luego ser declarada prohibida en Cuba por “contrarevolucionaria” y su autor acusado de traidor; para esto G. Caín ya residía en Londres, donde, entre otros trabajos, escribió el guión de la película Wonderwall (1968), cuya banda sonora estuvo a cargo de George Harrison. Siempre entre la gente.
SALSA DURA Y ROCK AND ROLL
Una década después, mientras el colombiano Andrés Caicedo se suicidaba su novela ¡Que viva la música! (1977) era elevada al nivel de culto. Dicha obra, narrada en primera persona, abarca el descenso a los infiernos de una bella y rubia adolescente perteneciente a la alta sociedad de Cali.
Esto se da cuando enamorada de un joven guitarrista, aspirante a estrella de rock, es jalada por el camino de la cocaína, las orgías y el acido lisérgico. Luego de dejarlo, se vuelve pareja de un tipo un tanto más divertido, quien la traslada a través de eufóricas noches de salsa en vivo y la mejor marihuana; para terminar acompañando a un pandillero púber con el cual se interna en la selva buscando hongos alucinógenos y ejerciendo todo tipo de violencia y sadismo contra turistas gringos. Sobre el final se incluye la discografía que destaca una gran cantidad de canciones firmadas por La Fania y The Rolling Stones.
“Le pedí la jeringa al gordo; me la alcanzó, y dije, fuerte: "bueno, a ver: ¿quién va primero?". "Mí —dijo el otro, medio calvo, de pelo como techo de paja—. La nieve es mía". (…) Estás bien armado, Jim —dijo Robertico, haciéndosele la boca agua—. Recorrido ful". Y luego a mí: "Anda, chúzalo".
Puse cara de enfermera nazi y me acerqué, filuda y reluciente. Hice dos amagues y ensarté, quebré la primera piel, penetré suave en el paciente gusanito, hice empujaditas sabrosas mientras Robertico decía: "suave, suave", y Jim: "más, más", y yo pensaba: "¿rico, papito?". Hasta que un soplido como de cabra detrás de mí me hizo vacilar y el gringo se quejó. Yo le saqué la aguja y voltié a ver. Era Leopoldo que se daba otro pase. El gringo cayó al suelo, abrazado a su placer y su piquiña, y la siguiente canción se puso a dar saltos y a repetir: " ¡Heartoreaker! ¡Painmaker!", feliz.
"Ayúdame con el otro", mandé a Roberto Ross, y él decía, encantado de la vida: "Pelada tan hacendosa". (pág. 67)
¡Que viva la música!, al igual que Tres tristes tigres, está escrita en una jerga melódica que dificulta la comprensión de muchos pasajes, sin embargo la suma de una potente descarga poética e innovadoras técnicas narrativas, más las citas aptas solo para cinéfilos y melómanos, sitúa a estas obras como precursoras del estilo transgresor manifiesto en la mayoría de autores a partir de la década del ochenta del siglo pasado.
¿LA NOCHE ES VIRGEN?
Si pretendemos encontrar un referente peruano conocido (a nivel hispanoamericano, por lo menos), que haya reproducido en su prosa los códigos discursivos particulares de sus noches de juerga, este debe ser Jaime Bayly con La noche es virgen, ganadora del Premio Herralde de Anagrama 1997. Si en esta novela algo sobra es marihuana, alcohol, cocaína y sexo hetero, bi y homosexual, más mucho rock and roll.
“entro al baño a tirar un achique fugaz y a chequear si hay algún pichanguero buenagente dispuesto a invitarme solo un parcito para que me ponga en fa, nada más que un rico parcito, porque uno tampoco quiere terminar durazo, mostrazo, rebotando feo, pegadazo al techo, uno solo quiere un rico y suave parcito de tiros que le ponga las pilas y le dé una cierta confianza, un poco de autoestima. así que entro al baño caleta nomás, no vaya a ser que me ampayen chequeándole la bragueta a algún mamón que esta orinando, y en eso que voy a abrir la puerta de ese bañito de malamuerte que generalmente apesta a mierda, en eso que empujo la puerta me encuentro cara a cara, adivinen con quien, me encuentro así, frente a frente, pum, de golpe, con el lindísimo y putísimo y rockerísimo loco mariano. que esta con una cara de pichanga jodida” (pág. 75)
Bayly desafió con esta novela su propia imagen light en voraces juegos verbales que exponen el lado más soez de la jerga peruana; y, usando las múltiples maneras en las que se puede mentar a la madre, llevó el monólogo interior de su protagonista a niveles fronterizos.
“Salió un maldito can y empezó a ladrarme como un jodido/energúmeno/rabioso, la puta/perra que lo parió, y yo aceleré, conchasumadre, perro jijunagranputa, pedaleaba yo a toda velocidad por una callecita medio oscura al lado de la huaca juliana” (pág. 38)
Aunque por esta nouvelle nadie haya sido desterrado, y mucho menos se han suicidado, es bastante divertido el tratamiento lineal del idilio bizarro que vivió el narrador personaje (un conductor de tv, para variar) con un rockero coquero, bohemio y bisexual, hasta que el relato de su corta y frenética relación culmina, como casi siempre sucede en los folletines, con un desengaño. Una novela rosa bastante porno y explícita, eso sí, y con una banda sonora nada despreciable que incluye a Morrissey, el primer U2, además de la música original que nunca llegaremos a escuchar.
¡AGUANTE LA CUMBIA VISHERA!
Durante esta última década, la grata revelación de la vertiente tonera latinoamericana es la obra narrativa del argentino Washington Cucurto, con libros como El rey de la cumbia (2010) y, en especial, El curandero del amor (2006). Este último prosigue en los tópicos oscuros y políticamente incorrectos por donde transita como habitad natural la temática juerguera:
“Le dije que era una atorranta total, una mentirosa incansable, miente tan bien que hace que las mentiras se vuelvan verdad. Baila la cumbia mejor que Dios y mueve el culo como nadie. Cogerla, mirándole el culo de espaldas, que te cabalgue, es lo más en la vida, y siempre pone en el telo su cdcito de cumbia de Los Mirlos o Karicia, a lo sumo Rodrigo, porque le encanta acabar con esta música. No sabe nada de música y cabalga, pero no te lo da, el culo, digo, por lo menos a mí no. Por bruto, que me vas a lastimar. Pero vos tenés más empujones que molinete de subte, tenés más pijazos encima que negra dominicana del Superconsti y no cobrás. Eso me da bronca, se lo entregó a cada negro horrible de Pergamino, y al Rey del Realismo Atolondrado. No, no y no, y se acabó. Si será trola que te pone el forro con la boca. Salí de acá la concha de tu tía, dejame de joder con los forros. ¿Ahora te acordás que existen los forros? Coger con forro es como bailar sin bajarte una cerveza. Coger con forro es como drogarse en un fiestón al cual nunca llegará Maradona. Sea como sea, para mí el No será siempre” (pág. 11-12)
En El curandero del amor, un escritor suele engañar a su mujer y madre de sus hijos con una jovencita universitaria-revolucionaria quien, luego de tanto sexo animal y enfermizo, queda embarazada. Como ninguno quiere comerse el pleito, acuden al consultorio clandestino de un médico abortivo travesti que soluciona su problema mientras analizan ¿por qué si tanta sangre invade las páginas de la literatura latinoamericana, muy pocos hablan de lo peligroso de los abortos ilegales?
Washington Cucurto pone de manifiesto sus orígenes de “negro villero” con una ambientación casi surrealista en su gusto por lo kitch, su fanatismo por la cumbia peruana de Los Mirlos y Los Destellos, escuchada en estimulantes noches de joda, y su adicción desmedida por el sexo a toda hora y en todo lugar. El resultado es un retrato muy actual que parodia y rinde homenaje a esa otra Argentina, no la que sale en las teleseries de Telefe, sino la de los inmigrantes y postergados.
Guillermo Cabrera Infante, Andrés Caicedo, Jaime Bayly o Washington Cucurto son solo algunos de los nombres más conocidos de esta gran familia tonera latinoamericana que, mediante un discurso melodioso basado en jergas, coloquialismo y frases soeces, un exacerbado erotismo, adicciones para todos los gustos, y tanta música como para que revienten los oídos, nos recuerdan constantemente la esencia exótica del latino y su literatura.
Habla, ¿un par más?
Bibliografía
Cabrera Infante, Guillermo (1967). Tres tristes tigres. Espasa. Colombia. 2002.
Caicedo, Andrés (1977). Que viva la música. Norma. Colombia. 2008.
Bayly, Jaime. La noche es virgen. Anagrama. España. 1997.
Cucurto, Washington (2006). El curandero del amor. Estruendomudo. Perú. 2011.
viernes, diciembre 20, 2013
El Gringo en "Distopia Literaria"
Con “El Gringo” debuta en la literatura el periodista nacido en Moyobamba y egresado de la Universidad Nacional de Trujillo Juan Carlos Díaz Espinoza, quien con este tentador título nos adelanta el argumento de su brevísima novela enmarcada en la zona más peligrosa de su ciudad adoptiva: el distrito de La Esperanza, cuna de bandas de extorsionadores y sicarios adolescentes.
Sin embargo, esta obra de corte juvenil (por la agilidad de su lenguaje y temática escolar) no comprende únicamente la violencia, sino que la describe como la compañía con la cual sus protagonistas están obligados a vivir en su camino hacia la maduración y la búsqueda de su identidad.
Estos rasgos la convierten en una novela de aprendizaje (su arranque recuerda al Demian de Hesse), donde se cuenta en primera persona cómo el narrador devino en el mejor amigo de Julián, alias “El Gringo”, adolescente con el que compartía carpeta y que lo introdujo en las malas mañas de la pera para perderse recorriendo las haciendas de Cartavio o Casagrande y robar cañas de azúcar y frutas frescas de las chacras.
El tema de la violencia en Trujillo es ahondado en las siguientes páginas con la frialdad de quien está acostumbrado a la sangre, los disparos y los cadáveres; no hay que olvidar que Juan Carlos Díaz lleva años cubriendo la sección policial en diarios locales, de allí que su punto de vista no sea fatalista o moralizador sino más bien de una cotidianeidad que espanta.
En el tercer capítulo, tras una frustrada escalada al cerro Cabras, en cuyas faldas se encuentra el relleno sanitario de Wichanzao, una de las zonas más paupérrimas, olvidadas y miserables de la ciudad y refugio de asaltantes, el grupo de chibolos liderados por el Gringo que gozaba de otro “día libre” fue bloqueado por unos pandilleros que con verduguillo en mano se hicieron con sus pertenencias hasta que nuestro antihéroe les advirtió que no se metieran con él porque era primo del Loco Jimmy (un matón que había asaltado un banco a mano armada y asesinado al Gorila, otro malandro de peso, y que aunque figuraba en la lista negra de la Policía todavía no pisaba penal alguno), consejo que siguieron no sin disculparse.
No obstante, la violencia no se detiene y en uno de sus tantos ratos de vagancia por las chacras camino a la playa de Huanchaco encuentran el cadáver del mismo Loco Jimmy mosqueado, bocabajo y con la sangre coagulada de los balazos que impactaron en su cráneo. Visión que parece no concitar más que risas nerviosas de los colegiales, los cuales se acercan un rato al tumulto para continuar su camino como si nada pasara.
El mejor capítulo del libro relata también la violencia dentro de su escuela, o el sadismo ejercido por ciertos profesores mediocres que disfrutan de humillar a sus estudiantes para descargar su frustración con reglazos de madera en las palmas de sus manos cuando no saben la respuesta.
En este caso el Charapa, profesor de Historia, llegó existencialista una mañana preguntando si lo consideraban un mal maestro, a lo que el único valiente que le espetó sus verdades fue el Gringo: “usted pega por las puras, castiga por cualquier cosa y al parecer lo disfruta”. Afirmación secundada por el narrador y mejor amigo, y también por el más lorna del salón, pero por nadie más temiendo posibles represalias. Por ello el Charapa pidió que salieran al frente aquellos tres valientes, y exhibiendo ambas palmas de sus manos les ordenó que lo golpearan con toda la fuerza de su venganza, algo que hicieron hasta sacarle sangre con su regla de madera y aun así siguieron abriéndole la herida a puro golpe. Acto que sin duda gozó este depravado preceptor.
Más allá del evidente mar de violencia gratuita de sus páginas esta novela habla siempre y muy bien de la amistad, aquella que no reconoce otros códigos morales que los de la lealtad, ya que por más que el Gringo decida finalmente seguir los pasos de su padre (jefe de la banda los Taitas, traficantes de drogas y armas), se dará tiempo entre escapes y huidas para visitar a su mejor amigo y, por qué no, enviarle una generosa propina como muestra de su eterno afecto y gratitud a los buenos recuerdos de la única persona que lo conoció y supo ganarse su respeto antes de asumir su tristemente célebre fama.
sábado, diciembre 14, 2013
Carroza por Carlos Lavida
Otro Mishky Story ilustrado por Carlos Lavida,esta vez se trata de Carroza (con la edicion respectiva). Lo habia posteado en su fanpage TomaMientras desde marzo y yo recien me gano.
domingo, diciembre 08, 2013
Apreciaciones de un beatlemaniaco sobre la novela "Karma instantáneo para John Lennon" de Arturo Delgado Galimberti
He leído críticas a esta novela realizadas por “conocedores” no solo de literatura, sino especialmente de narrativa fantástica, terror o ciencia ficción. Debo subrayar que ninguna ha sabido calar en la esencia de Karma instantáneo para John Lennon de Arturo Delgado Galimberti (Mesa Redonda, 2012), debido a una sola razón, para leer, comprender y disfrutar de esta obra se debe ser beatlemaniaco al extremo.
Con esto quiero decir que antes de discutir sobre las bondades o falencias en el plano formal de esta creativa ucronía, se debe de conocer primero, y como mínimo, todos los álbumes oficiales (de estudio y compilatorios) de The Beatles, y poder recitar cada título de canción en el mismo orden de aparición, al igual que con lo lanzando en su etapa solista; y segundo, estar informado de la biografía oficial, además de las leyendas en torno al mito Beatle: si solo te gusta Yesterday o Imagine, y sigues creyendo que Lennon era un sosegado pacifista enamorado de la vida, fuiste.
Por otro lado, es tal el tributo que Delgado Galimberti rinde a los cuatro de Liverpool que ha escrito esta novela al estilo de un verdadero Paperback writer, esto quiere decir: abstenerse los amantes de aquella literatura difícil y hermética (Joyce o Faulkner, por citar ejemplos) que tanto ha aportado y aporta de cuando en cuando al ego culturoso de los snobs, porque este libro, como repito: si eres un conocedor de toda la discografía, biografía, contexto y mitos Beatles, podrás leerlo y comprenderlo fácilmente de un tirón.
Sin embargo, lo trascendente en esta novela no es cuánto sabe o no el autor sobre The Beatles, sino cómo ha utilizado esta información para armar una historia muy particular, que seguramente a muchos beatlemaniacos nos haya pasado por la cabeza alguna madrugada de vates y vinilos: ¿qué hubiera pasado si el asesinado en 1980 hubiera sido Paul McCartney y no John Lennon?
Para todos, en este plano de la realidad, Lennon será siempre la leyenda y el líder, y no hay marcha atrás, más allá de si sus canciones hayan alcanzado o no su grandeza, por eso Delgado Galimberti parece preguntarse a lo largo de la obra: ¿cuánto tuvo que ver aquella santificación con su triste asesinato en la puerta del Dakota building? Eso si tenemos en cuenta que, como sostiene el musicólogo y profesor del Conservatorio Nacional Juan Ahón, las composiciones de McCartney son superiores en calidad y apelan, por lo general, a la espectacularidad, “como el discípulo más aplicado del gran George Martin”.
#9 DREAM
El libro está dividido en nueve capítulos, y es justamente nueve (9) el número favorito de Lennon, sobre el cual se comenta en los párrafos finales. A su vez, llevan un título de canción (Strawberry Fields, Revolution 9, Two of us, etc.) o parte de una canción (People say I’m crazy, frase inaugural de Watching the wheels) u obra firmada por Lennon (el documental Rape); y se centran básicamente en dos personajes: un John Lennon de 69 años en el Nueva York del 2010, en plena crisis financiera de la actual era Obama; y la tristemente célebre existencia de Yukio Iwai, el beatlemaniaco asesino de McCartney, y de lejos el personaje más llamativo del libro.
En el primer capítulo I’m a loser, se describe a un Lennon introspectivo, arisco, abatido y sobre todo envidioso por la santificación de McCartney a raíz de su sangrienta muerte con una katana (espada japonesa) en el aeropuerto de Tokio, luego de su frustrada última gira con Wings, o sea en la cúspide de su carrera y en medio del clamor de sus fanáticos.
Este Lennon también vive a la sombra de un silencio musical tras su mediático divorcio de Yoko Ono en el 2000. Por ello, las primeras preguntas de Jools Holland durante la presentación de su nuevo álbum Across myself y su primer sencillo Fuck You, Rock ‘n Roll, son contundentes:
“Es verdad, sir Lennon, que necesitó todo este tiempo para superar el divorcio con Yoko Ono y volver al estudio de grabación?” (13) Y: “Sir John, si me permite una pregunta espinosa: ¿cree que la trágica muerte de su excompañero musical, Paul McCartney, haya incidido negativamente en la percepción poco entusiasta que la crítica tiene de su carrera como solista?” (14-15)
Este par de interrogantes plantea de manera directa cual era la lúgubre situación de Lennon en esta ucronía donde McCartney es asesinado también en 1980, pero no en diciembre sino en enero, y su asesino es un japonés llamado Yukio, nombre que no deja de sonar a Yoko, la japonesa y viuda eterna de Lennon en este plano de la realidad. Todo como un juego de espejos.
ALL I WANT IS THE TRUTH
Sin embargo, ante un Lennon musicalmente frustrado Delgado Galimberti practica una serie de reivindicaciones, comenzando con la aparición de su viejo amigo de la época de artista comprometido: Tariq Ali, el mismo que solía entrevistarlo para el diario trotskista Red Mole cuando se sumaba a las marchas en contra de la guerra de Vietnam, con las cuales se ganó el afecto y respeto de la juventud rebelde de fines de los sesentas y comienzos de los setentas; y el repudio de la gestión Nixon, que hizo hasta lo imposible (queda un grueso expediente del FBI) por deportarlo.
Previo a este encuentro, Lennon había sido convocado por Michael Moore para su documental Capitalism: a love story, porque “era una persona influyente en el rock y su palabra aún era escuchada con reverencia por jóvenes provenientes de los sectores underground” (49). Estas últimas declaraciones tuvieron la resonancia suficiente para ser invitado por el partido Refundación y Revolución estadounidense a liderar la manifestación por la libertad del dirigente trotskista Tariq Ali, acusado sin pruebas de colaboración con Al Qaeda, que se concentraría fuera de los estudios Mtv, la noche de su homenaje como leyenda viviente (Mtv Icon).
Lennon, aunque sabía que sus reclamos eran justos y nunca renegó de su discurso contrario al status quo (como demostraba el documental de Moore), respondió de manera negativa, aduciendo que sus días de encabezar marchas habían terminado. Su opinión cambia tras escuchar al escritor latinoamericano Gianetti (¿Delgado Galimberti y/o Juan Carlos Onetti?) presente en aquella reunión secreta: “Es una lástima que no pueda acompañarnos en la marcha de mañana (…) Siempre admiré en usted su temple de luchador por las causas justas, mister Lennon. Algo que lo distinguió positivamente por encima de su amigo McCartney, quien a veces pecó de una imagen muy afín al acomodo burgués” (109).
Con este golpe directo al ego de un rockero desesperado Delgado Galimberti nos recuerda algo que al parecer ha sido olvidado por todos esos poseros diske fanáticos de Lennon: que John en su tiempo fue de las primeras súper estrellas comprometidas con su problemática social, esos artistas que los gobiernos siempre intentarán censurar por sus mensajes de protesta tan bien acogidos por la juventud. ¿A qué poderoso capitalista le gustará escuchar en las radios: “imagina un mundo sin posesiones”?
GOD IS A CONCEPT
La siguiente aparición (o reivindicación) y la que más se interna dentro de los fueros fantásticos es la de Alexis Mardas o Magic Alex, artista-científico-freak, viejo amigo y colaborador de The Beatles en la aventura de Apple, quien se presenta ante Lennon cuando este descansaba solitario una noche sobre la grama del West Central Park.
Aquí le anuncia que con su conversación estaba comprobando la teoría de que el universo no es lineal sino que se bifurca en infinitas historias, ya que “el John Lennon que yo conocí fue asesinado en 1980” (96). Después le explica que “a comienzos del siglo XXI se había construido una colosal máquina denominada el Gran Colisionador de Hadrones, que fue la base para que este año Mardas y un grupo de científicos crearan el primer Teletransportador Aleatorio al Multiverso, mediante el cual pudo atravesar un ‘agujero de gusano’ en el espacio que lo conectó con una suerte de cosmos alterno que era, por decirlo así, el revés del espejo de donde procedía” (97).
Por lo tanto, cuando en el universo de esta novela McCartney era asesinado en Japón, en nuestra realidad regresaba ileso a Inglaterra, pero el costo de esa sobrevivencia en el otro mundo era el asesinato de John Lennon meses después al pie del Dakota building. Un Lennon absorto escuchaba a su viejo amigo que antes de regresar a nuestra dimensión le regaló El hombre en el castillo de Philliph K. Dick, novela que cuenta la historia de un mundo donde nazis y japoneses ganaron la segunda guerra mundial y dividían a Estados Unidos como junto a la Unión Soviética estos se repartieron Alemania.
Es notable el tributo. Sin embargo, ¿no hubiese sido más siniestro regalarle también alguna biografía del John Lennon de nuestra dimensión, además del mismo libro de Delgado Galimberti?
THEY'RE GOING TO CRUCIFY ME
La reivindicación final, y mi favorita, es la del Mtv Icon. Este concierto tributo a Lennon marca el momento culminante de la novela: en los camerinos se prepara una verdadera súper banda conformada por “el líder de Motorhead, Lemmy Kilmister, en el bajo; Eric Clapton en la guitarra solista; Johnny Marr, ex The Smiths, en la guitarra rítmica; y el baterista de Deep Purple, Ian Paice” (124), junto a quienes Lennon nunca llegaría a interpretar los temas de su último álbum.
En cambio quienes sí se mandan con un repertorio espectacular son los “teloneros” invitados: Neil Young y Crazy Horse arrancarían el show tocando Cold Turkey (single de 1969 incluido en Shaved Fish, 1974) y Everybody’s got something to hide except for me and my monkey (The Beatles, 1968), seguidos por Black Francis y su middle del Abbey Road (1969), Mean Mr. Mustard y Polythene Pam.
Los poseros infaltables de U2 tocarían, para variar, New York City desde su etapa comprometida del Some Time in New York City (1972) y Bob Dylan (puedo imaginar el tonito de su voz), Norwegian Wood (Rubber Soul, 1965), para que Roger Waters (esto sí quisiera escucharlo) entonara Nobody loves you (when you’re down and out) del Walls and Bridges (1974), previa a la irrupción de Jack White (otro gran acierto) y su versión de Yer Blues (White Album, 1968); y Kim Deal & The Breeders con Gimme Some truth (Imagine, 1971) e Isolation (Plastic Ono Band, 1970).
Siouxsie & The Banshees “hipnotizaron a la audiencia” con Dear Prudence (The Beatles, 1968) y Mick Jagger puso a todos a bailar con Hey Bulldog (Yellow Submarine, 1969); cerró Patti Smith en el mantra pop psicodélico Tomorrow never knows (Revolver, 1966).
Creo que con esto queda clara la trascendencia de John Lennon para la música contemporánea. Si bien no habrá sido un adicto a liderar las listas del Billboard como el McCartney solista o, más cerca, en su época Beatle, no se podrá negar que entregó por entero su música a la honestidad, el minimalismo y la vanguardia, no en vano Bowie aparece en esta novela como su socio y mejor amigo.
Lennon, en otras palabras (y esto no es un secreto), es el abuelo espiritual de indies, alternativos, grunges, new waves y brit popers; y padre putativo de punks y art rockers. Si uno se detiene en temas como Well, Well, Well (Plastic Ono Band, 1970) prácticamente escuchas la voz Kurt Cobain con el acompañamiento de The White Stripes. De allí que me atrevo a sugerir que faltó Oasis, quienes podrían haber interpretado Rain (single incluido en Past Masters vol. 2, 1988) o She said, she said (Revolver, 1966), aunque se entiende que para el 2010 ya se habían separado… ¿y esto no era un espejo? Quizás en la novela continuaban tocando o como acotó el ilustrador de El Otorongo de Perú 21 Carlos Lavida, “fácil no eran tan fans de Lennon sino de McCartney”.
En este Mtv Icon también podrían haber participado The Vines interpretando Julia y Radiohead, Happiness is a warm gun, ambos temones del White album de 1968, junto a Black Sabbath con I want you (she’s so heavy) del Abbey Road (1969) y los Beastie Boys, I am the walrus (Magical Mystery Tour/1967).
Solo con este conciertazo se conseguía un final apoteósico, sin embargo el autor quiso aportar al drama y reivindicar a la leyenda convirtiéndolo en un “jodido mártir”. Luego de interpretar solo y unplugged el tema de Paul, Some people never know (Wild life, 1971) obviando a su grupo de apoyo, John se dirigió al público: “Alguien se ha preguntado por qué MTV homenajea esta noche a John Lennon? Yo sí, y sinceramente no tengo la mínima puta idea”. Acto seguido se manda con un discurso contra esta transnacional e insta a los músicos a unirse a la manifestación.
Algo creíble para la personalidad borderline de Lennon, no obstante me parece que fue demasiado rápido, quizás se pudo desarrollar mejor el suspenso, no ser tan seco narrando un suceso que merecía mucho tino para finalizar magistralmente una novela harto creativa. Por lo demás es plausible la forma en que Lennon se va: de un balazo por un desconocido entre la multitud cuando cruzaba la cerca que lo separaba de la marcha. Su destino de mito siempre será el mismo en cualquier plano dimensional. Aquel parece ser el mensaje.
YOU ARE MY WEAKNESS
Quiero culminar esta reseña refiriéndome al personaje que se lleva el libro: Yukio Iwai, el asesino de McCartney. Una historia de locura y frustración típica de la literatura japonesa. En los capítulos People say I’m crazy, Look at me y Paperback writer se teje una trama paralela que busca rendirle tributo (de paso) a Kenzaburo Oe, Yasunari Kawabata, Yukio Mishima, Ryūnosuke Akutagawa y, por qué no, a Haruki Murakami, indefectiblemente asociado al tema Beatle por su best seller Tokio blues (Norwegian Wood).
Yukio es testigo desde su infancia del ascenso y caída de su padre con el negocio de artículos sobre The Beatles. Este acontecimiento lo marca, especialmente por la partida de la madre con su amante y el posterior suicidio de su padre, todo tras la disolución de los cuatro de Liverpool.
He aquí donde la mitología Beatle toma forma de venganza. La leyenda urbana de Paul is dead afirma que McCartney murió en un accidente con su auto en 1966, pero como estaban en plena cúspide fue reemplazado por el actor William Campbell, quien se supone es el Paul que hasta ahora sigue vivo en nuestro plano de la realidad (sí, el mismo que tocara en Perú el 2011).
Como prueba los Beatles sobrevivientes dejaron innumerables pistas que muchos cuentan incluso desde la portada del Rubber Soul (1965) en adelante, aunque las más notorias y conocidas sean las del Sgt Pepper’s (1967), White Album (1968) y Abbey Road (1969). Detenerme a explicar pista por pista sería repetitivo, pueden encontrar cientos de ellas googleando “Paul is dead”.
De esta forma llegamos a la parte mejor elaborada y más creíble de las dos historias alternas, digo esto porque el estilo periodístico juega un rol primordial, por más que lo narrado no sea más que ficción, imaginación delicadamente estructurada. El vertiginoso diálogo entre el reportero del Daily Mail, Richard Lear, y Yukio Iwai en el Templo del Pabellón Dorado es un notable viraje de la trama hacia el universo de las tesis conspirativas, como constata el magnicida:
“Los Beatles son la expresión más acabada del Imperio occidental y su política de colonialismo cultural (…) Supongo que estará enterado de los informes del Club Bilderberg. Sabrá, por supuesto, que un grupo de magnates y estadistas se confabularon para imponernos la beatlemania en todos los confines del mundo con la asesoría musical de un teórico supuestamente marxista, pero que en verdad era un espía burgués muy sofisticado, me refiero al doctor Theodor Adorno” (75).
Yukio Iwai repitió y sustentó hasta aquella entrevista final que a quien había aniquilado era William Campbell, no Paul McCartney, el cual fuera asesinado en 1966 por ser el primero en descubrir y oponerse a esta farsa (ello explicaba el suicidio de Brian Epstein en 1967, debido al remordimiento). En resumen, su móvil fue revelarle al mundo la gran mentira de la beatlemania, gestada desde los grupos de poder.
Un libro creativo por donde se lo vea, que a los beatlemaniacos de corazón seguramente gustará o, en última instancia, entretendrá durante cualquier viaje largo que realicen, pues como buen paperback fusiona suspenso, novela policial, conspiraciones, fantasía, ciencia ficción y está plagado de iconos y referencias a la cultura pop, pero de forma especial nos recuerda la vigencia del mensaje de John Lennon para un mundo que pide a gritos artistas verdaderos o mártires.
Well well well, oh well …
Well well well, oh well …
viernes, noviembre 01, 2013
Este lunes en la Antisemana de la Literatura 2013
En estos tiempos de globalización donde páginas como XVideos y YouPorn manejan cifras de visitas equiparables a Google o Facebook, la literatura y, en especial, la poesía no podía ser ajena a este fenómeno. En “Primeros apuntes para un acercamiento a la poesía porno peruana” serán analizados poemarios aparecidos en la última década, como Documentos secretos de Sodoma (2003) de Jorge Espinoza Sánchez u Óxido (2007) de Jorge Hurtado, desde la perspectiva de la genitalidad y el lenguaje explícito, las diversas manifestaciones de placer, incluyendo parafilias, y la violencia en su más crudo sentido; todo ello encerrado en un marco de denuncia social frente a la censura y la represión. Siguiendo la definición de Marco Aurelio Denegri: “La pornografía es pura cachería”, se intentará ofrecer una visión inicial sobre esta irreverente nueva poesía.
Lunes 4 de noviembre a las 6:00 p.m. en el auditorio del segundo piso en la Facultad de Letras / UNMSM. Ingreso libre.
http://antisemanaliteratura2013.blogspot.com/2013/10/ponencia4-gonzalo-del-rosario.html
Gracias a Carlos Lavida por el flyer!
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Poesia Porno Peruana
domingo, octubre 13, 2013
PROGRAMA DE LA ANTISEMANA DE LA LITERATURA 2013 EN LA UNMSM
Mesa 1
5:00 – 5:20: Inauguración de la Antisemana de la Literatura 2013 a cargo del profesor Gonzalo Espino.
5:20 – 5:40: Palabras de bienvenida y presentación por los organizadores del evento a cargo de Jhonny García y Jorge Castillo.
Mesa 2
5:45 – 6:00: El Arte-facto y las iluminaciones en La broma infinita, de David Foster Wallace. Por Kevin Castro.
6:00– 6:15: Tabú, sexo y literatura. Una lectura de Filosofía del tocador, de Marqués de Sade. Por Abraham Rojas.
6:15 – 6:30: El realismo atolondrado, una disidencia legítima e irregular, una lectura de El rey de la cumbia,
de Washington Cucurto. Por Jorge Castillo.
Mesa 3
6:30 – 6:45: Primeros apuntes para un acercamiento a la poesía porno peruana. Por Gonzalo Del Rosario.
6:45 – 7:15: ¿Qué es la minificción? Breves apuntes hacia una teoría literaria. Por Rony Vásquez.
Martes 05 de noviembre
(Patio del primer piso)
04:00 – 7:00: Actos performáticos a cargo de Colectivo Soledad por Jesús Lévano y Beatriz Rosa, estudiante de Lingüística.
Miércoles 06 de noviembre
Mesa 4
5:00 – 5:20: Algunas anotaciones sobre las ¿teorías? de género. Por Edwin Angulo.
5:20 – 5:40: La antropofagia de Oswald de Andrade como opción decolonial: utopía y acción en el Modernismo brasileño. Por Armando Alzamora.
5:40 – 6:00: Sobre nemo y otras verdades: una aproximación al nemianismo.Por Carlos Salas y Arnold Francia.
Mesa 5
6:00 – 6:30: Casi nada. Desolación comentada sobre la narrativa peruana reciente. Por Gabriel Ruiz Ortega.
6:30 – 7:00: Sobre la poesía peruana, hoy. Por José Carlos Yrigoyen.
Jueves 07 de noviembre
Mesa 6: Homenaje sanmarquino al movimiento Hora Zero
5:00 – 5:15: Presentación del homenaje a Hora Zero a cargo de un profesor sanmarquino.
5:15 – 5:30: Palabras de bienvenida por los organizadores, Jhonny García y Jorge Castillo.
5:30 – 7:30: Mesa horazeriana. Recital y testimonios. Participan: Jorge Pimentel, Enrique Verástegui, Tulio Mora, Eloy Jáuregui, Dalmacia Ruiz-Rosas, Fernando Obregón y Ángel Garrido.
Brindis de honor.
Viernes 08 de noviembre
5:00 – 7:30
Presentación del quinto número de la revista Mutantres.
Presentación de la antología Nunca Seremos Poetas.
viernes, octubre 04, 2013
Revista Mas - numero 27
Ya salio el numero 27 de la Revista MAS en cuyas paginas 28-29 aparece mi entrevista al critico literario Ricardo Gonzalez Vigil, catedratico de la PUCP, quien compartio su fanatismo por la obra de Cesar Vallejo:
jueves, septiembre 26, 2013
Abbey Road
Ive found this on Wikipedia
The climax of the album is a 16-minute medley consisting of several short songs, both finished and unfinished, blended into a suite by McCartney and Martin.[18] Most of the songs were written (and originally recorded in demo form) during sessions for The White Album and Get Back/Let It Be sessions.[citation needed]
"You Never Give Me Your Money" is the first song. Written by McCartney, it is based on his feelings towards Allen Klein and what McCartney viewed as Klein's empty promises.[19] It slowly and quietly transitions into "Sun King" (which, like "Because", showcases Lennon, McCartney, and Harrison's triple-tracked harmonies), "Mean Mr. Mustard" (written during the Beatles' trip to India), and "Polythene Pam", all three contributed by Lennon. These in turn are followed by four McCartney songs, "She Came In Through the Bathroom Window" (written after a fan entered McCartney's residence via his bathroom window),[20] "Golden Slumbers" (based on lyrics from Thomas Dekker's 17th-century poem), "Carry That Weight" (reprising elements from "You Never Give Me Your Money", and featuring chorus vocals from all four Beatles), and the climax, "The End".
"The End" is notable for featuring Starr's only drum solo in the Beatles' catalogue (the drums are mixed across two tracks in "true stereo" — in a similar way to the studio single version of Get Back). Normally, even though mixes were in stereo, the drums were mixed in mono, locked together with other instruments and often panned hard left or right in the stereo picture. Fifty-four seconds into the song are 18 bars of lead guitar: the first two bars are played by McCartney, the second two by Harrison, and the third two by Lennon, with the sequence repeating.[21] Each has a distinctive style which McCartney felt reflected their personalities: McCartney's playing is in a somewhat rigid staccato style; Harrison's is melodic with pronounced string bends and Lennon's is rhythmic, stinging and had the heaviest distortion. Immediately after Lennon's third solo, the piano chords of the final part of the song begin. The song ends with the memorable final line, "And in the end, the love you take is equal to the love you make". Underlying those lyrics is a remarkable and sophisticated metric modulation in which the piano's 8th note chords (the 1& 2& 3& 4& under "And in the end...") become the triplets (1&a 2&a 3&a 4&a) which establish a new tempo for "equal to the love..." resulting in a dramatic slowing of tempo for the final bars over which Harrison plays a short, lyrical solo.
I missing u
jueves, septiembre 19, 2013
"Un zombi ilustrado y otras anomalías" en Distopía Literaria
Esta reseña al libro de cuentos "Un zombi ilustrado y otras anomalías" de mi amigo Gabriel Canessa fue incluída en la revista Distopía Literaria, dirigida por estudiantes de la Universidad Nacional Federico Villarreal en Lima, como su editor Edwin Angulo, y el director Paul Asto, quienes decidieron dedicar este segundo número al analisis de la Literatura en la región Ancash:
Demás estaría recordar que la región Ancash ostenta una tradición narrativa de primer nivel. Autores como Carlos Eduardo Zavaleta (Caraz), Julio Ortega (Casma), Oscar Colchado Lucio (Huallanca) y Luis Fernando Cueto (Chimbote) bastarían para convocar a un gran número de amantes de la literatura en cualquier evento cultural.
Asimismo, de los escritores mencionados se puede decir que sus incursiones noveladas sobre el conflicto armado interno son lo más trascendental de su obra: “Adiós Ayacucho”, “Rosa Cuchillo”, “Días de fuego” y “Ese camino existe”, o el cuento “El padre del tigre”, dan fe de ello.
En este sentido, ¿en qué tradición podríamos ubicar a “Un zombi ilustrado y otras anomalías” de Freddy Arteaga Canessa? Este autor nacido en Nuevo Chimbote en 1988 es una de esas aves raras que aparecen cada cierto tiempo y rompen con los moldes de una tradición asentada por décadas.
Esto si pensamos en ¿qué relación tendrían zombis, vampiros, cazavampiros, caballeros cruzados o monjes suicidas, en medio de ciudades cosmopolitas como Nueva York, Londres o Stuttgart, con el caluroso puerto de Chimbote y más específicamente con el distrito de Nuevo Chimbote? A mi parecer: nada; y eso convierte a esta colección de cuentos en una obra sumamente interesante.
Desde el título “Un zombi ilustrado” podemos imaginarnos lo que vendrá; pero cuidado, lo que para muchos no sería más que otra fórmula eficaz por encontrar un nombre “marketero” e ideal para introducirlo en los planes lectores de las secundarias (su destino primigenio) aprovechando la coyuntura mediática y la moda, trasciende el género; y esto lo determina la ironía y el humor negro en el que están envueltos sus personajes: hay cuentos sobre vampiros, pero ni por asomo estamos ante el bodrio de “Crepúsculo”.
Para muestra solo basta ojear el cuento que titula el volumen: “Un zombi ilustrado”. Aquí el protagonista narra cómo devino en un muerto viviente por la vía sexual gracias a su novia. Esto significaba que lo último en descomponerse era el cerebro, por lo tanto reclamaba que por pertenecer a una minoría de muertos vivientes racionales, se respetaran sus derechos y se promoviera su inclusión en la sociedad. Una narración trabajada desde un muy fino humor negro, si cabe la contradicción.
Otro de los blancos de su burla es la frivolidad del mundo editorial, reflejada en los relatos “Una estrategia editorial” y “Revelaciones editoriales”.
En el primero, Thomas Haller (¿Thomas Mann y Harry Haller?) es un famoso escritor alemán cuyo agente, debido a la crisis editorial, no tuvo mejor idea que incluir unos cupones en la contratapa de la reedición de sus obras completas para que los cinco ganadores de un sorteo puedan ver a su autor de culto escribiendo en una urna de cristal, cual si fuera una bestia de circo.
En el segundo, un monje que pasa rezando del mediodía al anochecer consigue decodificar información clasificada por los ángeles, la cual probaba que en el cielo se editaban libros, incluso de autores como Bukowski o Sartre; o de suicidas como Hemingway y Sylvia Plath.
La música ocupa un lugar especial con las narraciones dedicadas a Robert Johnson, “El blues del diablo”; Syd Barret, “El diamante de los dioses”; y la triste “A jazz story”. Asimismo, su tributo a Moby Dick en “Navegando aguas infernales”, la crudeza medieval y sanguinaria de “Epístola de un cruzado” y el envolvente relato que cierra el volumen “La hija del dragón” constituyen lo más destacado de “Un zombi ilustrado y otras anomalías”.
Un debut prometedor para un autor que, como repito, sale del molde de los escritores ancashinos, y abre un nuevo surco por el que posiblemente vayan a transitar, si no lo hacen ya, más autores de su generación; yendo a contracorriente de aquel pensamiento retrogrado que reza que la literatura fuera de Lima solo se centra en la problemática de su contexto regional.
Esto habla, a su vez, de la proyección del Fondo Editorial de la Municipalidad Distrital de Nuevo Chimbote y su editor, el poeta Dante Lecca, quienes, contra todo pronóstico para una entidad pública, están apostando por aquella literatura no convencional que se burla de status quo, o mejor dicho, están apostando por literatura, a secas.
Adquieran Distopía Literaria gratis en los stands de las librerías Contracultura (Av. Larco 986, Miraflores) y Selecta (Boulevard de la Cultura Quilca, stand 16, Lima) o en la biblioteca Mario Vargas Llosa de la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Lima).
jueves, septiembre 05, 2013
Revista MAS
En mi caso estoy encargado de las notas culturosas, con entrevistas a escritores, artistas y comunicadores en general.
Les paso los links de mis entrevistas publicadas en MAS:
Diego Trelles Paz / Julio 2013
http://www.revistamasperu.com/secciones/entrevistas-actualidad-variedades/entrevistas/item/462-diego-trelles-paz-bioy.html
http://www.revistamasperu.com/secciones/entrevistas-actualidad-variedades/entrevistas/item/462-diego-trelles-paz-bioy.html
Santiago Roncagliolo / Julio 2013
http://www.revistamasperu.com/secciones/entrevistas-actualidad-variedades/entrevistas/item/468-las-mujeres-son-las-que-mas-leen.html
Adri Vainilla / Mayo 2013
http://www.revistamasperu.com/secciones/entrevistas-actualidad-variedades/entrevistas/item/432-adri-vainilla-mi-instrumento-es-mi-cuerpo.html
http://www.revistamasperu.com/secciones/entrevistas-actualidad-variedades/entrevistas/item/432-adri-vainilla-mi-instrumento-es-mi-cuerpo.html
Marco Sifuentes / Mayo 2013
http://www.revistamasperu.com/secciones/entrevistas-actualidad-variedades/entrevistas/item/440-los-politicos-estan-utilizando-twitter-para-titulares.html
Renato Cisneros / Febrero 2013
http://www.revistamasperu.com/secciones/entrevistas-actualidad-variedades/entrevistas/item/402-una-charla-con-renato-cisneros.html
Renato Cisneros / Febrero 2013
http://www.revistamasperu.com/secciones/entrevistas-actualidad-variedades/entrevistas/item/402-una-charla-con-renato-cisneros.html
domingo, septiembre 01, 2013
Fix 100 # 4
Ya salio el cuarto numero de la revista hispanoamericana de ficcion breve Fix 100
Aca podran leer el pdf:
En la pagina 124 aparece una resena critica a Circo de pulgas. Minificción peruana. Estudio y antología (1900-2011), de Rony Vásquez Guevara, a cargo de Jorge Ramos Cabezas.
"En suma, haciendo cifras, consideramos que de los 279 microtextos (de 279 autores), quizá solo un poco más de cien podrían ser calificados como antologables; es decir, como notables, sobresalientes e imprescindibles en cualquier nueva antología. Entre estos se encuentran las minificciones de la mayoría de autores incluidos en las antologías de Minardi y Sumalavia, pero también destacables sorpresas. Así, aparte de la inclusión de textos de aquellos nuevos autores que ya tienen ganado un nombre en la escena minificcional peruana, como Harry Belevan, José Donayre, Ricardo Sumalavia, Daniel Salvo, Pablo Nicoli o Lucho Zúñiga, es de saludar el rescate de añejos microrrelatos, que se revelan excepcionales, de Gamaliel Churata, Delia Colmenares de Fiocco, Emilio A. Westphalen, Porfirio Meneses, Carlos Mino Jolay y Carlos Calderón Fajardo. En la misma línea de calidad, destacamos también algunos microrrelatos de nombres más recientes, como los de Víctor Coral, Gonzalo Málaga y Luis Hernán Castañeda, así como las minificciones de plumas aún más nuevas, como las de Carlos Amézaga, Orlando Mazeyra, Katia Adaui, Félix Terrones, Daniel Cossíos, Giancarlo García Landaveri, Aldo Bartra, Ricardo Calderón Inca, Gonzalo Del Rosario, Ricardo Suárez Correa, Juan Carlos Gaspar y quizá cuatro o cinco promesas más". (JRC)
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