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domingo, mayo 24, 2020

Entrevista para Gichín Gamarra



Acá les comparto una de las conversas más bacanes que he tenido sobre mi obra y la Literatura en general con mi pata Guichín Gamarra para su canal de Youtube...

jueves, abril 09, 2020

Pave-Pavas y Caleta en Lektu

Ya están disponibles en Lektu mis libros "Pave-pavas" y "Caleta" publicados con PBC Ediciones de mi hermano Jules Verde, de quien también están colgados "Struéndalll" y "SxT".

Acá les dejo los enlaces directos: 




miércoles, agosto 21, 2019

Pave-pavas en La Datera


La semana pasada, por ahí, Jules me preguntó si ya había respondido al mensaje que dejaron en el inbox del fanpage PBC ediciones; yo, como nunca chekeo zas wadas, me demoré pero igual les mandé la información solicitada por La Datera, boletín editorial para smartphones, proyecto ganador de los Estímulos económicos para la cultura del Ministerio de Cultura 2018.

Saludo y celebro la aparición de La Datera que se proyecta y difunde la Literatura peruana caleta y de provincias (en la práctica es lo mismo) y que ya va por el séptimo número, en donde tuvo a bien reseñar my beloved "Pave-pavas", que sigue dando la hora csm... Cito la editorial del último número:  


A MANERA DE EDITORIAL

Editorial Colmillo Blanco reedita las crónicas del periodista Luis Miranda. Desde la ciudad de Ica, PBC Ediciones apuesta por estilos narrativos más libres y presenta un libro con historias que se alejan de toda corrección. La cusqueña RCQ publica la tercera edición del libro de cuentos del narrador apurimeño Niel Palomino Gonzales. Maquinaciones Narrativa rescata un libro de relatos publicado por primera vez en 1919 y Editorial Máquina Purísima reedita prolijamente uno de los poemarios más íntimos de Blanca Varela.

Cinco títulos. Un puñado de publicaciones que evidencian —una vez más— el tesón con que las editoriales independientes peruanas continúan apostando por crear cultura —y contracultura— a través de la literatura en nuestro país. Un trabajo valioso siempre a la espera de personas con espíritu curioso que quieran sumergirse en las páginas de alguno de sus libros. Las puertas siempre estarán abiertas.

LA DATERA

Así lo acaban de postear en su Feis:


Desde Ica, Pbc ediciones presenta ‘pave-pavas’, del trujillano Gonzalo del Rosario. 18 historias en las que el lado oculto de nuestras ciudades es revelado por las confidencias de un inquieto consumidor de marihuana.😉

➡️ Dato: El libro cuenta con una sección especial: un nutrido soundtrack "fumeke". 😊


Ahora los dejo con la reseña en sí:

Gonzalo del Rosario 
pave pavas

Antología de crónicas viajeras escritas con estilo coloquial y callejero. Dieciocho historias en las que el consumo recreativo del cannabis es protagonista. Una mirada distinta —sin prejuicios ni arquetipos— a las vidas de sus numerosos consumidores en diferentes ciudades de nuestro país.

Si quieren leer el séptimo número completo, acá les dejo el enlace:

jueves, julio 04, 2019

Pave-pavas en la Anti-FIL 2019


No se pierdan del miércoles 31 de julio al domingo 4 de agosto la Anti-FIL 2019 que va a estar lokasha en la Asociación Guadalupana (avenida Alfonso Ugarte 1398, Breña) y donde, como era de esperarse, cerraré la gira de lanzamiento del "Pave-pavas" (PBC ediciones, 2019). 

Ya en la versión 2017, tras mi regreso de Barcelona, presenté junto a María Font y Melissa Belevan la reedición de "Cuentos paKemarse" y esta vez repetiremos plato solo que junto a mi actual editor, mi partner literario, Jules Verde. 

La cita es para el domingo 4 de agosto a las 4 p.m. en la Sala Anti. Agradecimiento especial a Franco Osorio-Antunez de Mayolo Paredes por el empuje y la oportunidad para dialogar sobre esta obra cannábica en su evento contracultural.


miércoles, junio 26, 2019

"Pave-pavas" por Katherine Medina Rondón

De la gira del "Pave-pavas" por el sur del Perú nos queda esta columna redactada por la poeta arequipeña Katherine Medina Rondón para el Semanario Vista libre, la cual salió en su edición del lunes 24 de junio, día del campesino. Y siguen los comentarios...

sábado, junio 22, 2019

Pave-pavas en Puno!


Durante mi infancia pasé dos veranos inolvidables en Puno. Luego he visitado un par de veces más, tras acabar la universidad, la tierra de Oquendo de Amat y los hermanos Peralta. 

La crónica de aquel retorno está escrita en "Pavepavas" y por eso es toda una regresión para mí presentar tonite este libro junto a los escritores Katia Vila Mamani y Amox Zuñiga en el bar Positive del jiron Lima 382 a las 8 p.m. 

Bajen que habrá tocada hip hop con Mafia Natural... avisada queda la gente legalize que ande por el Altiplano.

El arte del flyer, como siempre, a cargo del genial Rafael Vigo Sosaya...

lunes, junio 17, 2019

Howard Varas sobre "Pave-pavas"

Los Pave pavas y las aventuras de Del Rosario


Hace unos días, en una feria universitaria de libros, acompañado de un tío con aires de jurista, encontré uno de los libros más hilarantes que haya podido leer en los últimos tiempos: Pave pavas, del irreverente escritor trujillano Gonzalo del Rosario, título editado por la editorial especializada PBC Ediciones, de Jules Verde y compañía.

De inmediato compré el Pave pavas, escogiéndolo entre otros muchos libros de colección, y lo guardé en mi mochila para la “hora adecuada”, mientras sentí la expresión de extrañeza de mi joven amigo, extrañeza que se advertía en su inminente y a la vez clásica pregunta, ¿de qué trata el libro?, haciendo un mohín al advertir la portada de mi más reciente adquisición bibliográfica. Sin embargo, pude entender dicho asombro mezclado con disgusto, pues, acostumbrados como los jóvenes abogados están, únicamente consultan, ya sea por placer o fuerza mayor, libros de leyes, doctrina, códigos, prejuzgando otro tipo de textos, obviando, las más de las veces, muchas joyas de la literatura peruana y universal que, a priori, ningún filósofo, jurista o científico que se respete podría obviar (¿cómo obviar a Dostoviesky, Victor Hugo, Cervantes, Camus, Vallejo, Borges, Capot, Rulfo, MVLL, Cortázar, García Márquez, Poe, etc., etc.?).

Es un libro de crónicas, le dije, y el joven jurista se quedó calmado, ad solemnitatem, pensando tal vez, para sus adentros, pero qué clase de lecturas tiene este tipo. Pero no dijo más, felizmente. De lo contrario, nos hubiéramos enfrascado en un extenso debate, a fin de revertir las ya viejas y conocidas falacias que utilizan algunos jóvenes académicos en pro de la vanidad estudiantil.

Pero volvamos al asunto literario del Pave pavas. ¿Qué es el Pave pavas? Siguiendo el estilo del periodismo gonzo, las crónicas que conforman esta reciente publicación de Del Rosario me hizo recordar (como un mazazo en la cabeza) aquel viejo libro de crónicas que leí hace muchos años titulado Ay qué rico (¡tremendo libro!, tiene un prólogo del poeta Antonio Cisneros, ni más ni menos), de Jaime Bedoya, escrito en 1991 y editado por Mosca Azul Editores. Con una prosa breve y altamente literaria, Ay qué rico describe costumbres como hechos noticiosos de gente de a pie, caricaturizando, por ejemplo, a boxeadores, románticos delincuentes, vírgenes que lloran, cambistas, homicidas, prostitutas, peperas y toda la fauna de los conciertos chicha de antaño y sus fatales desenlaces. De igual manera, el Pave pavas, con el mismo estilo periodístico y literario, describe aventuras, riesgos y prejuicios que sufren a diario los distintos consumidores de cannabis, en diversas partes del país, además de retratar, con honestidad, la idiosiosincracia de sus personajes como fumadores de la “yerba de la paz”. Se podría decir que Pave pavas y Ay qué rico son libros como primos hermanos, en el sentido de que ambos captan costumbres sociales, de diferentes décadas y sectores, haciendo uso de buenas dosis de humor ácido y humor negro, respectivamente.

Los personajes del Pave pavas son jóvenes adictos que existen en la vida real, a quienes, si uno agudiza la vista y el olfato de lector, se les podría identificar. Muchos de estos desfilan por las páginas del libro encasillados en su papel, con voz propia, desde la óptica humorística del autor, ya sea como creador de los mismos o criatura de sus propias crónicas de no ficción.

La regla general del Pave pavas es el humor; sin embargo, por momentos se advierte una burla despiadada, tanto de los consumidores como de los no consumidores del cannabis. Es inolvidable aquella escena donde dos estudiantes universitarios están lanzando en el Paseo de las letras, y al ser intervenidos por agentes de la policía, logran burlar dichas diligencias policiales con ingenio, sorna y descaro. Otro relato, paradigmático y sublime, es aquel donde el narrador-personaje, en un evento cultural desarrollado en la Alianza Francesa, se manda con un rap frente al establishment de la cultura liberteña, soltando unas rimas realmente sórdidas, pornográficas y provocadoras que, a más de un académico moralista, hubiera podido escandalizar.

Si cada crónica del libro fuera simbólicamente un “pavepavas” (cigarrillo hecho de residuos de residuos de cigarrillos de marihuana) se podría decir, justamente, que la crónica titulada “Oda a la marimba en la petitte Aliance” es la pava más stone y lograda de todos los textos. El misterio del nombre del libro se deja entrever –el autor lo explica de forma expresa–, conforme se avanza en su lectura.

Uno de los prejuicios más comunes y descabellados de la marihuana es que la yerba te vuelve agresivo y rebelde. Sin embargo, el doctor. J. L Simmons, en su libro Mariguana, Mitos y Realidades, concluye afirmando que “la reputación de la marihuana de que excita al crimen no tiene fundamento”.

Por otra parte, debo confesar que Pave pavas, desde un punto de vista estrictamente literario, también me hizo recordar la lectura de la novela ¡Qué viva la música!, del escritor colombiano Andrés Caicedo. No porque estos libros pertenezcan a un mismo estilo o género literario, sino que devienen, sustancialmente, a través de los festivos usos del lenguaje, en placeres estéticos e intelectuales, además de aludir con alborozo y psicodelia a diversos iconos de la cultura pop, la cultura poética y literaria, el guaguancó y diversas estrellas de la salsa y el rock, finalizando, ambas obras literarias, con soundtrack especializado que enriquece sobremanera la lectura.

Hubo tiempos de guerras, tiempos de paz,

hubo tiempo en que era ilegal.
Pero hermano nuestra mente cambió,
y hoy no podemos seguir con esta tradición, no.


Esta es la letra de un tema de Viejas Locas, entre otras muchas bandas, que Gonzalo Del Rosario recomienda escuchar como fondo de lectura del Pave pavas. Otra muestra: Andrés Caicedo recomienda escuchar el tema Guaguancó triste, entre otros muchos, de Richi Ray, "¡ay! oye que yo quiero que haya paz / y que haya amor en mi tierra / felicidad y paz en mi tierra…"


Roberto Bolaño decía que hay una literatura para cuando estas aburrido, calmado, triste, ávido de conocimiento, y otra para cuando estás desesperado. Probablemente Pave pavas sea un tipo de literatura, además de todo eso, para lanzar y desahuevar prejuicios, en palabras del poeta mayor Charles Baudelaire, al hipócrita lector.

domingo, junio 09, 2019

Pave-Pavas en Arequipa!

El jueves 20 de junio a las 7 p.m. presentaré el "Pave-pavas" en la Casa de la Cultura de Arequipa (calle Rivero 512, Cercado) con los comentarios de Arthur Zevallos y mi editor y partner literario Jules Verde. Ahí nos vemos ps... lleguen al after... (arte del flyer: Rafael Vigo Sosaya).

martes, mayo 28, 2019

Oscar Ramirez sobre el Pave-pavas

EL 'PAVE-PAVAS' DE MI PATA GONZALO – Vol. I
(primera parte de un viaje literario y otro en bus)

Considero que la mejor forma de hablar de este libro de crónicas y viajes, es escribiendo una crónica del cómo lo leí, que de por sí resultó ser todo un viaje.

*******

Es jueves, salgo de viaje de Satipo a Lima, emprender el primer tramo para luego partir a Trujillo, día de la madre, estar con la familia, celebrar, estar, compartir. Por ello me voy a soplar veintidós horas de viaje: doce primero, diez después. Pobre el cuerpo (trasero), pobre, pero todo sea por estar, todo sea por ellos. Y salir con la maleta, la mochila al hombro, chapar una mototaxi y directo al terminal, por favor, aunque aún es temprano, pero siempre llegar antes de la hora, siempre, costumbre, virtud, qué más da. Llegar, separar el pasaje, dejar los equipajes, esperar el embarque, dar vueltas, caminar, tratar de comer algo, sin embargo algo suave cae mejor, mejor, y esperar, un momento más y esperar. Sera canchita, me llevaré canchita. “Se hace un llamado a los pasajeros que viajan con destino…”, y hacer la cola respectiva, DNI y boleto en mano, sonreír, subir, acomodar la mochila en el compartimento respectivo, sacar los audífonos, verificar si el bus tiene luz de lectura, y sonreír otras vez porque sí, ha tocado un bus con luz de lectura, porque a veces no todos, no todos, y eso es fregado, porque uno se cansa ya de soplarse las mismas películas de siempre: si no es la del perro que se muere esperando al dueño que nunca llega, es la del neurocirujano de color que logra salir adelante en una vida llena de tristeza; y ya, si el bus está con un/a terramozo/a de los/as más bravo/as (me sirvo de los slash porque está jodido no ser “políticamente correcto”), te manda esa con Eugenio Derbez y ahí sí que todo se va al diablo, y “se acabó, me voy de aquí”, aunque eso siempre será mejor que los bodrios de Asumare 2 o 3 (porque la una pasa, pasa). Y sí, el bus tiene luz de lectura, así que bacán, me voy a poder soplar tranquilamente el libro que me traje: el “Pave-Pavas” de mi pata, de mi hermano de ‘pluma y carne’, Gonzalo Del Rosario, de quien mucho que hablar, y con quien mucho hablar, mucho, siempre. Y vamos.

Conozco a Gonzalo desde antes de ingresar a la universidad, cuando surcábamos (más que cursábamos) un ciclo superarchirecontraintensivo en una academia de la ciudad (sin nombres, mejor sin nombres) para tratar de meter en la cabeza de los jóvenes aquellas cosas que en cinco años de colegio les fue imposible (y esto más como sarcasmo). Ahí las vistas, las observaciones, pero luego el examen, el ingreso, el ir a separar la vacante y encontrarlo ahí, en la cola respectiva, y saber luego que estudiaríamos la misma carrera, aquella que nos hizo tantas vagas peripecias a un par de bibliófilos/bibliómanos hinchas de la lectura, que preferían las charlas fuera del aula porque dentro de ellas muchas veces no ibas a aprender nada, nada, para reconocer luego que la universidad solo te da un bendito cartón, nada más, nunca la pasión, nunca la vocación, jamás. Y vuelvo. Ahí los encuentros, las primeras charlas, el juntarse con otros patas que hasta ahora conservamos: David y Ricardo, completar los DROG, y seguir en los diálogos sobre todo y nada: literatura, música, cine, sueños, autores, voces, web-ad-ass, y más, porque los diálogos infinitos, así como las imaginarias colectivas donde empezaron a surgir estos caminos que uno siempre abraza y termina por amar, por dejarse llevar, por suplir la vida en sí: el escribir, el buscar su universo literario, su propia forma, su vital estructura, y tal vez encontrarla, tal vez, o seguir en el intento, aunque puedo decir sin mucha duda que Gonzalo ha logrado encontrarla, ha logrado su voz. Sí, y lo digo porque los años me lo permiten, desde la primera lectura de “Taxi”, y decirle: “Yo le quitaría algunas lisuras”, así como la primera edición del emblemático “Cuentos pa’ kemarse”, y con él las primeras presentaciones, las primeras aventuras literarias, las primeras veces en las cuales uno podía intentar llamarse “escritor”, y darse cuenta que a estas alturas podría decirse que sí, porque en su haber ya varios libros, varios títulos, reediciones varias, así como publicaciones en revistas y antologías, y dictado de talleres en diversas partes del país, y los viajes por diversas partes del país, viajes que habitan en este nuevo libro, en este nuevo enfrentarse al papel, a la hoja en blanco, en negro, en verde, en Vallejo, en eternidad. Pero una cosas clara: a pesar de los años, la amistad, de la vida, jamás me permitiría la palabra gratuita, el quedar bien por quedar, no: aquí mis palabras con sinceridad, mi voz que habla con cordura. Siempre. Leo.

Desde la primera línea me doy cuenta de algo: estoy hablando con mi pata, estoy conversando con él en la universidad, en los encuentros que hemos tenido después de muchos años, en las pocas veces que podemos vernos ahora porque trabajamos (¡asu!, ahora formamos parte del sistemaopresorneoliberal) y el tiempo es escaso, en las visitas a Trujillo, a Lima, como en esta última en la feria La Independiente en el Ministerio de Cultura, donde me pasaste tu libro y yo te jugué el “Exacta dimensión del olvido”, y no los firmamos, nunca lo hacemos, porque mejor así, siempre es mejor así entre nosotros, tal vez, aunque en su libro ya tengo la firma, una muy especial que siempre suele dejar, y bacán, para qué más. Y me remonto al recuerdo, al necesario recuerdo para dejarme llevar por la memoria de los días, y dejarme estar en el libro, ya que en él muchas de las historias ya conocidas, sea porque las viviéramos y compartiéramos, sea porque me las contara tan igual como las escribiera, y así darme cuenta que su escritura no ha sido un buscarse en otros autores (a pesar de que Gonzalo es un gran lector, lo puedo afirmar), no: ha sido un encontrar en sus propias palabras la posibilidad de la escritura, la posibilidad de sus viajes, tanto en lo coloquial, lo contextual, lo pansexual, lo elocoidal (¿?), lo literario en sí, por encima de todo. Y es como en cierta ocasión comentamos, no sé si recuerdas: “Tu literatura tiene más de Chuck Jones y Los Simpsons que de Bolaño y Saramago”, y no con ánimo de burla, no, para nada: lo suyo es impactar de otra manera, sutil, irónica, sarcástica, en joda, decirte una verdad, una historia en joda pero siempre tentando la posibilidad del ir más allá, de observar tras el cristal la imagen oscurecida de una verdad. Y avanzo junto con el bus, con la lectura. Avanzo.

Ya sirvieron el refrigerio (mínimo, siempre mínimo) y la película es creo una de superhéroes que ya he visto, así que de cuando en cuando la mirada a la tele, sobre todo en las partes interesantes, sobre todo en ello. En las tres primeras me asalta el recuerdo de algunas noches en el Paseo de las Letras en Trujillo, frente a mi escuela: la 81011 Escuela Primaria de Menores “Antonio Raimondi”, aquellos años de los cuales buenas memorias, pocos recuerdos, pero recuerdos con cariño, siempre con cariño. Y dirijo mi lectura rápida y sin complicaciones, y sonrío, río, porque imagino tal vez entender mejor lo que se cuenta porque lo conozco, y tal vez con algunos detalles más que siempre surgen en una conversación pero olvidamos en la escritura, y me divierto mientras leo, una silenciosa alegría recorre mi noche. Y va más. En la cuarta lectura me reconozco, soy personaje, fue un viaje que realizamos juntos, y todos los momentos aquí narrados vienen a mi memoria con lucidez: colores, algunos diálogos, olores, el “abre la ventana pa’ que salga”, y las malas caras de algunos, de varios, de todos. Disfruto reencontrarme con esta anécdota, con este encuentro voraz donde la vívida experiencia siempre sirve. Y luego el tránsito por diversas ciudades en las historias, el tránsito de Lima, de Barranco las noches siempre activas, siempre positivas, y mucha más gente que manyo se dibuja entre líneas para jugarnos partida en esta suerte de falsa/biografía/documental que siento se ha convertido el libro, una road movie que mi compare siempre ha querido vivir y que ahora está viviendo, o que bueno, vivió y aquí nos lo cuenta. Pero llego a la crónica diez, al décimo viaje, al décimo círculo (¿no eran nueve?), al texto más extenso de todos y siento que aquí puedo irme a descansar: este texto resulta ser uno de los que tiene más sangre, más fluidos, más vida, más todo: es la aventura de la gente brava de Trujillo a Cajamarca, yendo a una tocada de rock junto con dos bandazas que son amigas, amigos, gente que manyamos en este inexplicable mundo que suele ser el mundo del arte: los Salvajes con su primera formación, y los Escape con toda la fuerza que siempre impregnan en sus temas. Pero eso no queda solo en la experiencia del ir, tocar y regresar, no: es “la experiencia”, la energía juvenil en su máxima expresión, la vivencia entrañable y deseable, el querer que a uno también le pase, el “pucha, era que también vaya”, porque eso fue, y no pudo existir mejor corresponsal de guerra que Gonzalo: su pluma delinea el escape de este salvaje viaje al que eternamente podríamos regresar. O tal vez. “Ha de ser la edad, mijo, ha de ser la edad”. Con esta lectura cierro mi noche, es hora de dormir, me esperan varias horas para llegar a Lima, varias, y en la capital hacer varias cosas más, así que descansar, el cuerpo lo merece. Lo merece.

(findelaprimeraparte)
Salud!

sábado, mayo 18, 2019

Pave-pavas en La Industria



Presenté el "Pave-pavas" en la UNT el pasado jueves 16 de mayo en la clase del profesor Zorán Herrera. Durante toda esta semana en Trujillo me la pasé visitando colegios y dictando talleres. Sin embargo, lo más bacán fue que, al parecer, esta movida cultural no pasó desapercibida y Gustavo Rojas, periodista de La Industria, me realizó la divertida entrevista sobre mi última publicación que transcribo por acá:

"Un viaje por todo el Perú a través de diferentes usuarios del cannabis recreativo se recopila en el primer libro de crónicas del escritor trujillo Gonzalo del Rosario.

En el libro “Pave-pavas” se encuentran las muchas modalidades de fumar el cannabis, consumiéndola y evaporizándola en diferentes recipientes.

“Lo que pretendo es mostrar los prejuicios que hay alrededor de la gente que consume cannabis y sobre todo cómo es ese mundo, ya que muchos han caricaturizado, y lo sacan como una broma o una burla”, reflexiona el autor en una entrevista con Diario La Industria.

El nombre de este libro es un neologismo creado por los consumidores del cannabis. “Las pavas son residuos de marihuana, y entonces cuando juntas esas pequeñas pavitas (que pueden ser 5 o 6) aparece un nuevo cigarrillo que aparece como una especie de reciclaje místico”, explica el escritor.

Precisamente, Del Rosario hace esta analogía para la recopilación de sus crónicas escritas bajo el estilo de periodismo gonzo. “Pave-pavas es una conjunción de muchas cosas, es una recopilación de muchas vivencias y que forman parte de otros libros mayores. Esta es una condensación de diferentes obras de un corte realista”.

El libro presenta diferentes escenas en su consumo del cannabis recreativo: en el desierto del Cañoncillo, a 4 mil metros de altura en Otuzco, las críticas de docentes y policías. Además, que esta sustancia es el acompañante de una banda de rock trujillana en su primera gira a Cajamarca. Incluso, al final del libro, el autor propone un Sountrack Fumeke (listado de canciones que pueden acompañar a la lectura de estas 150 páginas).

“Lo que a mí me parece gracioso y rompiendo un poco los paradigmas es que se piensa que la que consume cannabis es una persona desahuciada, que está en un estado de miseria total. Quiero resaltar que muchas de estas personas administran empresas, están en el mundo del deporte, arte, literatura, que son profesionales de renombre y que, en la noche, incluso, antes de dormir se fuman su bate para relajarse o después del trabajo para desestresarse”, revela el escritor.

Para Gonzalo del Rosario el cannabis es una sustancia psicotrópica que le permite salir del estrés y que de manera sutil reflexiona: “para la gente que es creyente yo le digo esto: si la ganya (el cannabis) es una planta y esa planta viene de la tierra y si ustedes creen en Dios es probable que Dios lo haya creado también”.

jueves, abril 25, 2019

Pave-Pavas en Ica!

El viernes 3 de mayo a las 6 p.m. se presentarán en la Feria del Libro Abraham Valdelomar de Ica los dos últimos libros de PBC editores: "Struendolll" de Jorge Torres y "Pave-pavas" de Gonzalo Del Rosario. Como comentaristas estaremos ambos hablando nuestras locuras de siempre, será una tarde de full "kemaxekos" y street fighter literario.

jueves, abril 04, 2019

Pave-pavas en Interludio

miércoles, marzo 20, 2019

María Font sobre Pave-pavas

Si tuviera que describir la obra de Gonzalo del Rosario en una palabra, no me decidiría por escribir simplemente ganya, aunque no niego que rondaría por unos minutos por mi cabeza; pero más que eso, considero que Pavepavases un conjunto de cuentos interesantes por el tono de la narración y por su desparpajo frente al lector y la crítica. Y, sí, la palabra que resume el libro es simplemente desparpajo y todos sus sinónimos. 
Hace exactamente dos años pude presentar junto a mi mejor amiga la reedición de Cuentos pakemarse y pese a que este comentario tenía como eje central disertar sobre los cuentos Pavepavas, me iré un poco por las ramas, como para hacerle homenaje a la prosa del Gonza. Mi punto, básicamente, es que, mientras empezaba a leer los primeros cuentos esperaba encontrarme con algo de la narrativa del absurdo, gore y fantástica que recorría Cuentos pakemarse, pero lo que me encontré fue algo bastante diferente. Desde mi perspectiva para bien, no eran cuentos sobre chicos que se transportaban con un bus entero a otra dimensión o parejas que comían chicharrones de bebés o personas que quedaban varadas en una isla; sino se abordaban temas de una cotidianidad no solo curiosa, sino, sí, voy a usar la palabra temida en el ámbito literario, eran cuentos divertidos (kill me now).

Ahora comienzo con el comentario real. Además del tema de la ganya, sí, a lo largo de los cuentos encontrarán escenas de muchachos universitarios que tienen encuentros del tercer tipo con la policía; youngadults, que hartos de la rutina limeña lanzan de todas las formas posibles por las calles de Barranco; correctores de estilo que miran su trabajo como una condena perpetua y, principalmente, imágenes de personajes que viajan de Trujillo a Lima, pero no imágenes tristes, sino bastante graciosas. Creo que una de las que más se me quedó en la cabeza es la escena del joven corrector que sale a encontrarse con su dyler y lo terminan paseando por el “Mejor poeta joven de la generación del 2015” y un largo etc. Pero de nuevo, mi punto, es que los cuentos irán rompiendo con el género mismo hasta convertirse en relatos amorfos, desde mi lectura, muchos de ellos autoficciones, pero otros simplemente intentos de crónicas que parecen cuentos, pero parecen crónicas, pero parecen fragmentos de un diario o de un manual sobre: Cómo lanzar por diferentes partes del Perú y no ser atrapados por los tombos o Cómo sobrevivir en Lima lanzando como una chimenea.

El otro punto que me gustaría abordar es la manera en que se relatan distintos registros a lo largo de los cuentos. De tal manera que, se trata de representar el habla cotidiana de los jóvenes “escritores”, pero también se intenta exponer literariamente otra imagen de diversas regiones bastante mitificadas en un millar de libros canónicos, regiones y el mismo círculo literario. Así, encontraremos a lo largo del libro a personajes cada uno más bagre que el otro, personajes como Jules, los amigos músicos con los que viaja, la descripción de Too boos y un pedacito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, los (CENSURA) editores, la otra cara del altiplano en el viaje por Puno, y la otra cara de la cultura de Cajamarca.

Finalmente, algo que también sentí, y me pareció divertidísimo, fue la clara marca de referentes generacionales a lo largo de los cuentos. De alguna manera, mientras iba pasando página tras página, una partecita de mi cerebro me decía que los cuentos bien podrían comenzar con una intro que dijera: Solo válido para amantes de MTV, la literatura y la ganya de 1990 para arriba, abstenerse mayores o nacidos en el 2000. (Dios, siento que acabo de envejecer mil años escribiendo esto).

Les dejo uno de los fragmentos más divertidos para mí:

“...De frente caer a espaldas de la Facultad de Letras, porque ahí se puede encontrar de todo: desde hierba hasta ácidos, pasando por coca, pasta, anfetas, éxtasis, clonas, hongos, cualquier cosa que busques, Too boss lo tiene y si no también puedes preguntar en los laboratorios de Farmacia y Bioquímica, si te interesa algo de diseño.
Esto es avalado por la autonomía universitaria: no se permite el ingreso de la Policía Nacional y así la ciudad cuenta con un lugar donde la juventud rebelde es libre de reunirse, llevar su trago, sacarle a cualquiera de los dílers (no es uno, son y serán legión) y si el amor te llama, ubicarte detrás de los arbustos, para después volver y seguir divirtiéndote acabadas las clases.

A punto de las diecisiete horas y algo, Dino siempre se hará presente para beneplácito de sus fieles contribuyentes: poetastros y fanzineros, quilqueros frustrados y cachineros, todos clamando por un sobre o una bolsita con su rizla arrugadita ( de cortesía), cuyo único y puro propósito es hacer divertidas las clases a los estudiantes de Letras… Sigue tus sueños, decían, estudia Literatura-Filosofía-Arte, decían...” (pág. 78)


Fuente:
https://on-the-borders-93.tumblr.com/post/183595134082/comentario-pavepavas

martes, marzo 19, 2019

Sophus Lee sobre Pave-Pavas

Centro histórico de la ciudad de Truxillo, 2019. PAPEVAVAS. Un libro, recién salido del horno, caliente, humeante y provocador llegó a mis manos la noche del sábado 16 de marzo. 

No fue una noche cualquiera. Nunca es una noche cualquiera. La poesía y la música son siempre atractores universales para espíritus receptivos y libres. Todo se configuró esa noche. Habían poetas y patas, musas y amantes, astronautas y arquitectos, demonios y ángeles. Quizás también dealers, extraterrestres, tiburones,feministas, ninfómanas, enganyados y horneados(me incluyo). 

El propio arquitecto, Gonzalo Del Rosario(Gonza), me presentó su nueva nave espacial con todo el cargamento incluido. Muchas experiencias de estados alterados que transcurren en mundos urbanos, rurales y otras geometrías. Relatos que pueden ser contrastados por los mismos patas de Gonza(me incluyo). Las historias; en su forma, contenido y vuelo; atrapan de principio a fin. Yo me he divertido mucho con el viaje en la nave espacial. Y lo que produce alegría es, por lo tanto, humano, positivo y también espiritual. 

Gonza es también un artesano que busca(y encuentra), suda la gota gorda, lo cristaliza o lo vaporiza. El escritor está constantemente experimentando, se introduce por senderos inusuales, es un corresponsal de guerra a su manera y un astronauta de historias espaciales. Sus instrumentos son diversos. 

Cuando leo un libro que me interesa mucho suelo aplicar, digamos, el método de lectura ingeniería a la inversa. No te estoy jodiendo querido lector. Me explico. Es como si uno tuviera una tecnología extraterrestre en sus manos y quiere saber cómo funciona ese mecanismo. La forma cómo fue construida. La función de cada pieza. Y, de esa manera, se aprecia el trabajo final. Trato, pues, de procesar(apreciar) la forma y el contenido(casi al mismo tiempo) en mis lecturas. Pavepavas ofrece esa oportunidad y también varios recursos interesantes. En ese sentido el lector atento también notará que un buen libro siempre es un maestro, casi un ser vivo.

Las singularidades en el espacio-tiempo literario, como ven, existen. Llegan como saltos cuánticos, distorsionan lageometría literaria establecida, nos regalan una calidad de tiempo (literario) único y, sobre todo, convierten nuestras vidas en estados bacanes de consciencia. Sí, estoy agradecido. 

No sé lo qué es literatura. Yo no pierdo mi tiempo en esas interrogantes bizantinas. Nicagando. Pero estoy convencido que, sea lo qué sea esa cosa, tiene que provocar una ruptura en la rutina del continuo. 

Los que verdaderamente disfrutan de la literatura están sumergidos en un estado cuántico de superposición de realidades posibles. Por lo tanto, todo dependerá del lente con que se mire y de la naturaleza-calidad del observador para adquirir cierto estado. Ahora, los que disfrutan(y se queman) creando literatura, es otro asunto. Pocos, muy pocos en realidad, saben lo que es hacer artesanía con puro fuego. Por lo tanto: una cosa es hablar de la guerra y otra, muy diferente, es estar en la guerra. Los poetas y los guerreros espartanos saben a lo que me refiero. 

La lectura de Pavepavas, en mi opinión, es también un testimonio singular que, en manos de un maestro inteligente, puede ser bien aprovechado como material (especial) de lectura y como generador de debates. Repito, un maestro inteligente. Hay cierta psicología interesante en los personajes que nos ayudan a conocer y tolerar el mundo del otro. Por eso afirmo que todo depende de la calidad del observador y de su capacidad de sumergirse en las posibilidades. Lo último es también una de las características que ofrece la literatura.

Fuente:

domingo, marzo 10, 2019

Pave-Pavas en Trujillo!!!

Este sábado 16 de marzo a partir de las 9 p.m. en Patio Abierto del Centro de Trujillo se presentará mi nuevo libro "Pave-pavas" con los comentarios de los poetas Ray Paz Quesquén y Silvana Reyes Vassallo. 

Luego habrá una tocada wayky con bandas legalize como Pájaros Jaguares, Distensión, Ushanam Hampi, La Fú y Enor MC.

Así que la locura tará asegurada con after y todo...

Los espero bien positivos para esa noche y madrugada!

P.D. Agradecimiento especial al Garun por la organización y al Rafo por el arte de los flyers y portada... U__U 


sábado, febrero 23, 2019

Presentación del Pave-Pavas!!!

Este sábado 2 de marzo a las 8 p.m. presentaré en la librería Arcadia Mediática del Centro de Lima (Rufino Torrico 885) mi nuevo libro y primero de no ficción "Pave-Pavas", bajo el sello de PBC ediciones.

En los comentarios estarán la poeta María Font, el periodista Edgar Gamboah y el dueño de PBC, Jules Verde. 

Bajen ps que la librería también es bar, galería de arte y es recontra legalize y posi...


miércoles, febrero 20, 2019

Cuentos pa Kemarse en Tenebris



Para noviembre del 2008 este libro era presentado en sociedad (caleta, indie, underground, unknown, periférico, alternativo, independiente), una década después sigue tranki y relajado, como siempre, suscitando preguntas de diversos lectores (cada vez más jóvenes) quienes a veces tienen blogs dedicados al género y como la rareza que eres y que produces te regalan cinco minutos de fama. Gracias a Lessy Galván por la iniciativa de Tenebris y a Marcia Morales por el contacto.

lunes, abril 30, 2018

Buitre Zombi en Argentina


No conozco en persona a Marina Klein, pero sí virtualmente como la editora de la revista Extrañas Noches/Literatura visceral de Buenos Aires, Argentina, donde tuvo la gentileza y valentía de publicar y difundir las primeras micromixxxiones porno de mi libro inédito aún en físico 69 textículos/pajas, así como el single "Buitre Zombi" de la ¿novela? (también inédita) Pave-pavas... 

Ni en mi país le habían dado bola a estas microficciones pornográficas (no eróticas, sí porno amateur), menos pensar en mis crónicas de viajes en ganya... pero en la Argentina, pese a todos sus problemas, siempre han sido lo suficientemente rayados y adelantados para apreciar este tipo de locuras y para colmo no solo en virtual sino en físico, en papel... 

Primero en la versión impresa de su revista web y ahora con las antologías de poesía En el momento del caos y de narrativa Al filo del remolino, que salen gracias a Ediciones Frenéticos Danzantes. 

Ya iré por Buenos Aires a recoger esas revistas y antologías...

miércoles, diciembre 07, 2016

The Second One



Entre el 2015 y 2016 he venido escribiendo en Lima un híbrido de autoficción que por el momento he denominado Pave-Pavas y del cual se acaba de publicar el primer single "The second one" (segundo capítulo o ¿relato?), en dos revistas:


Desde México, Monolito, revista de literatura y arte:


Y desde ¿España? La revista de narrativa contemporánea en castellano Narrativas en su número 43, correspondiente a los meses de octubre-diciembre 2016.


sábado, noviembre 05, 2016

Buitre zombie en las Extrañas noches


Me acaban de publicar un relato inédito titulado: Buitre zombi*

en la edición de noviembre de la

revista Extrañas Noches -literatura visceral-

 de Buenos Aires, Argentina 

agradecimiento especial para Marina Klein por la difusión

pueden leerlo acá:

http://www.revistaextranasnoches.com/single-post/2016/11/01/Buitre-zombi


* "Buitre Zombie" es el single 0 de mi libro inédito Pave-Pavas.