domingo, agosto 11, 2019

Lo que sea en Teoría Omicron

Cuando escribí "Lo que sea" quería titularlo "Cuento escrito en el cuarto piso del Campus de la Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra un viernes santo por la tarde", pero me pareció muy pretencioso para una desas historias que nacen como ejercicios obligados para quien se alucina escritor y no puede desaprovechar la oportunidad para escribir algo sobre lo que luego se pueda contar, en especial si ocurre fuera de casa... y ese lugar es Barcelona... en fin, solo me sirvió para recordar lo lejos que andaba de mis patas malogrados del barrio... Los Chalis... del centro de Trujillo.

Ahora lo pueden leer gracias a la revista ecuatoriana Teoría Omicron, especializada en fantasía y ciencia ficción, dirigida por Cristián Londoño Proaño.

Acá el link directo:

jueves, julio 04, 2019

Pave-pavas en la Anti-FIL 2019


No se pierdan del miércoles 31 de julio al domingo 4 de agosto la Anti-FIL 2019 que va a estar lokasha en la Asociación Guadalupana (avenida Alfonso Ugarte 1398, Breña) y donde, como era de esperarse, cerraré la gira de lanzamiento del "Pave-pavas" (PBC ediciones, 2019). 

Ya en la versión 2017, tras mi regreso de Barcelona, presenté junto a María Font y Melissa Belevan la reedición de "Cuentos paKemarse" y esta vez repetiremos plato solo que junto a mi actual editor, mi partner literario, Jules Verde. 

La cita es para el domingo 4 de agosto a las 4 p.m. en la Sala Anti. Agradecimiento especial a Franco Osorio-Antunez de Mayolo Paredes por el empuje y la oportunidad para dialogar sobre esta obra cannábica en su evento contracultural.


lunes, julio 01, 2019

"Pánico por Chiclayo" en Tártarus y Tóxicxs



Sigue siendo "Pánico por Chiclayo" el cuento más difundido y compartido de mi última camada de horror erótico y sci-fi porn. Escrito una mañana de febrero del 2017 en la biblioteca de Comunicaciones de la Universidad Autónoma de Barcelona, esta especie de crónica roja de página central de diario chicha peruano, ha reaparecido en el número #15 de la revista Tartarus, de Linares, Jaén (España), que dirige Verónica Cervilla. Acá les dejo el link:


Mi cuento abre esta edición en las páginas 4-5. Todo un honor. 

Así también, la revista Tóxicxs, desde Santiago del Estero (Argentina), proyecto literario independiente editado por Rocío Villa, Diana Beláustegui y Alfredo A. Díaz, compartió en su número debut este "Pánico por Chiclayo" que sigue cruzando las fronteras... Click aquí para descargar del pdf.

Les dejo este dibujo de uno de mis estudiantes tras leer el cuento en cuestión...

That's so creepy man... and also disgusting...

miércoles, junio 26, 2019

"Pave-pavas" por Katherine Medina Rondón

De la gira del "Pave-pavas" por el sur del Perú nos queda esta columna redactada por la poeta arequipeña Katherine Medina Rondón para el Semanario Vista libre, la cual salió en su edición del lunes 24 de junio, día del campesino. Y siguen los comentarios...

sábado, junio 22, 2019

Pave-pavas en Puno!


Durante mi infancia pasé dos veranos inolvidables en Puno. Luego he visitado un par de veces más, tras acabar la universidad, la tierra de Oquendo de Amat y los hermanos Peralta. 

La crónica de aquel retorno está escrita en "Pavepavas" y por eso es toda una regresión para mí presentar tonite este libro junto a los escritores Katia Vila Mamani y Amox Zuñiga en el bar Positive del jiron Lima 382 a las 8 p.m. 

Bajen que habrá tocada hip hop con Mafia Natural... avisada queda la gente legalize que ande por el Altiplano.

El arte del flyer, como siempre, a cargo del genial Rafael Vigo Sosaya...

lunes, junio 17, 2019

Howard Varas sobre "Pave-pavas"

Los Pave pavas y las aventuras de Del Rosario


Hace unos días, en una feria universitaria de libros, acompañado de un tío con aires de jurista, encontré uno de los libros más hilarantes que haya podido leer en los últimos tiempos: Pave pavas, del irreverente escritor trujillano Gonzalo del Rosario, título editado por la editorial especializada PBC Ediciones, de Jules Verde y compañía.

De inmediato compré el Pave pavas, escogiéndolo entre otros muchos libros de colección, y lo guardé en mi mochila para la “hora adecuada”, mientras sentí la expresión de extrañeza de mi joven amigo, extrañeza que se advertía en su inminente y a la vez clásica pregunta, ¿de qué trata el libro?, haciendo un mohín al advertir la portada de mi más reciente adquisición bibliográfica. Sin embargo, pude entender dicho asombro mezclado con disgusto, pues, acostumbrados como los jóvenes abogados están, únicamente consultan, ya sea por placer o fuerza mayor, libros de leyes, doctrina, códigos, prejuzgando otro tipo de textos, obviando, las más de las veces, muchas joyas de la literatura peruana y universal que, a priori, ningún filósofo, jurista o científico que se respete podría obviar (¿cómo obviar a Dostoviesky, Victor Hugo, Cervantes, Camus, Vallejo, Borges, Capot, Rulfo, MVLL, Cortázar, García Márquez, Poe, etc., etc.?).

Es un libro de crónicas, le dije, y el joven jurista se quedó calmado, ad solemnitatem, pensando tal vez, para sus adentros, pero qué clase de lecturas tiene este tipo. Pero no dijo más, felizmente. De lo contrario, nos hubiéramos enfrascado en un extenso debate, a fin de revertir las ya viejas y conocidas falacias que utilizan algunos jóvenes académicos en pro de la vanidad estudiantil.

Pero volvamos al asunto literario del Pave pavas. ¿Qué es el Pave pavas? Siguiendo el estilo del periodismo gonzo, las crónicas que conforman esta reciente publicación de Del Rosario me hizo recordar (como un mazazo en la cabeza) aquel viejo libro de crónicas que leí hace muchos años titulado Ay qué rico (¡tremendo libro!, tiene un prólogo del poeta Antonio Cisneros, ni más ni menos), de Jaime Bedoya, escrito en 1991 y editado por Mosca Azul Editores. Con una prosa breve y altamente literaria, Ay qué rico describe costumbres como hechos noticiosos de gente de a pie, caricaturizando, por ejemplo, a boxeadores, románticos delincuentes, vírgenes que lloran, cambistas, homicidas, prostitutas, peperas y toda la fauna de los conciertos chicha de antaño y sus fatales desenlaces. De igual manera, el Pave pavas, con el mismo estilo periodístico y literario, describe aventuras, riesgos y prejuicios que sufren a diario los distintos consumidores de cannabis, en diversas partes del país, además de retratar, con honestidad, la idiosiosincracia de sus personajes como fumadores de la “yerba de la paz”. Se podría decir que Pave pavas y Ay qué rico son libros como primos hermanos, en el sentido de que ambos captan costumbres sociales, de diferentes décadas y sectores, haciendo uso de buenas dosis de humor ácido y humor negro, respectivamente.

Los personajes del Pave pavas son jóvenes adictos que existen en la vida real, a quienes, si uno agudiza la vista y el olfato de lector, se les podría identificar. Muchos de estos desfilan por las páginas del libro encasillados en su papel, con voz propia, desde la óptica humorística del autor, ya sea como creador de los mismos o criatura de sus propias crónicas de no ficción.

La regla general del Pave pavas es el humor; sin embargo, por momentos se advierte una burla despiadada, tanto de los consumidores como de los no consumidores del cannabis. Es inolvidable aquella escena donde dos estudiantes universitarios están lanzando en el Paseo de las letras, y al ser intervenidos por agentes de la policía, logran burlar dichas diligencias policiales con ingenio, sorna y descaro. Otro relato, paradigmático y sublime, es aquel donde el narrador-personaje, en un evento cultural desarrollado en la Alianza Francesa, se manda con un rap frente al establishment de la cultura liberteña, soltando unas rimas realmente sórdidas, pornográficas y provocadoras que, a más de un académico moralista, hubiera podido escandalizar.

Si cada crónica del libro fuera simbólicamente un “pavepavas” (cigarrillo hecho de residuos de residuos de cigarrillos de marihuana) se podría decir, justamente, que la crónica titulada “Oda a la marimba en la petitte Aliance” es la pava más stone y lograda de todos los textos. El misterio del nombre del libro se deja entrever –el autor lo explica de forma expresa–, conforme se avanza en su lectura.

Uno de los prejuicios más comunes y descabellados de la marihuana es que la yerba te vuelve agresivo y rebelde. Sin embargo, el doctor. J. L Simmons, en su libro Mariguana, Mitos y Realidades, concluye afirmando que “la reputación de la marihuana de que excita al crimen no tiene fundamento”.

Por otra parte, debo confesar que Pave pavas, desde un punto de vista estrictamente literario, también me hizo recordar la lectura de la novela ¡Qué viva la música!, del escritor colombiano Andrés Caicedo. No porque estos libros pertenezcan a un mismo estilo o género literario, sino que devienen, sustancialmente, a través de los festivos usos del lenguaje, en placeres estéticos e intelectuales, además de aludir con alborozo y psicodelia a diversos iconos de la cultura pop, la cultura poética y literaria, el guaguancó y diversas estrellas de la salsa y el rock, finalizando, ambas obras literarias, con soundtrack especializado que enriquece sobremanera la lectura.

Hubo tiempos de guerras, tiempos de paz,

hubo tiempo en que era ilegal.
Pero hermano nuestra mente cambió,
y hoy no podemos seguir con esta tradición, no.


Esta es la letra de un tema de Viejas Locas, entre otras muchas bandas, que Gonzalo Del Rosario recomienda escuchar como fondo de lectura del Pave pavas. Otra muestra: Andrés Caicedo recomienda escuchar el tema Guaguancó triste, entre otros muchos, de Richi Ray, "¡ay! oye que yo quiero que haya paz / y que haya amor en mi tierra / felicidad y paz en mi tierra…"


Roberto Bolaño decía que hay una literatura para cuando estas aburrido, calmado, triste, ávido de conocimiento, y otra para cuando estás desesperado. Probablemente Pave pavas sea un tipo de literatura, además de todo eso, para lanzar y desahuevar prejuicios, en palabras del poeta mayor Charles Baudelaire, al hipócrita lector.

domingo, junio 09, 2019

Pave-Pavas en Arequipa!

El jueves 20 de junio a las 7 p.m. presentaré el "Pave-pavas" en la Casa de la Cultura de Arequipa (calle Rivero 512, Cercado) con los comentarios de Arthur Zevallos y mi editor y partner literario Jules Verde. Ahí nos vemos ps... lleguen al after... (arte del flyer: Rafael Vigo Sosaya).

sábado, junio 01, 2019

Conversatorio sobre terror en Libropalooza


Este martes 4 de junio a las 7 p.m. en el auditorio "La pérgola" de la Universidad San Ignacio de Loyola (avenida La Fontana 550 en La Molina), quien escribe junto a la editora Marcia Morales ofreceremos una ponencia-conversatorio denominado: "Literatura peruana de horror y suspenso" en el marco de la segunda edición del Libropalooza, feria del libro organizada por el Sistema de Bibliotecas de la USIL. Ahí nos vemos ps...

martes, mayo 28, 2019

Oscar Ramirez sobre el Pave-pavas

EL 'PAVE-PAVAS' DE MI PATA GONZALO – Vol. I
(primera parte de un viaje literario y otro en bus)

Considero que la mejor forma de hablar de este libro de crónicas y viajes, es escribiendo una crónica del cómo lo leí, que de por sí resultó ser todo un viaje.

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Es jueves, salgo de viaje de Satipo a Lima, emprender el primer tramo para luego partir a Trujillo, día de la madre, estar con la familia, celebrar, estar, compartir. Por ello me voy a soplar veintidós horas de viaje: doce primero, diez después. Pobre el cuerpo (trasero), pobre, pero todo sea por estar, todo sea por ellos. Y salir con la maleta, la mochila al hombro, chapar una mototaxi y directo al terminal, por favor, aunque aún es temprano, pero siempre llegar antes de la hora, siempre, costumbre, virtud, qué más da. Llegar, separar el pasaje, dejar los equipajes, esperar el embarque, dar vueltas, caminar, tratar de comer algo, sin embargo algo suave cae mejor, mejor, y esperar, un momento más y esperar. Sera canchita, me llevaré canchita. “Se hace un llamado a los pasajeros que viajan con destino…”, y hacer la cola respectiva, DNI y boleto en mano, sonreír, subir, acomodar la mochila en el compartimento respectivo, sacar los audífonos, verificar si el bus tiene luz de lectura, y sonreír otras vez porque sí, ha tocado un bus con luz de lectura, porque a veces no todos, no todos, y eso es fregado, porque uno se cansa ya de soplarse las mismas películas de siempre: si no es la del perro que se muere esperando al dueño que nunca llega, es la del neurocirujano de color que logra salir adelante en una vida llena de tristeza; y ya, si el bus está con un/a terramozo/a de los/as más bravo/as (me sirvo de los slash porque está jodido no ser “políticamente correcto”), te manda esa con Eugenio Derbez y ahí sí que todo se va al diablo, y “se acabó, me voy de aquí”, aunque eso siempre será mejor que los bodrios de Asumare 2 o 3 (porque la una pasa, pasa). Y sí, el bus tiene luz de lectura, así que bacán, me voy a poder soplar tranquilamente el libro que me traje: el “Pave-Pavas” de mi pata, de mi hermano de ‘pluma y carne’, Gonzalo Del Rosario, de quien mucho que hablar, y con quien mucho hablar, mucho, siempre. Y vamos.

Conozco a Gonzalo desde antes de ingresar a la universidad, cuando surcábamos (más que cursábamos) un ciclo superarchirecontraintensivo en una academia de la ciudad (sin nombres, mejor sin nombres) para tratar de meter en la cabeza de los jóvenes aquellas cosas que en cinco años de colegio les fue imposible (y esto más como sarcasmo). Ahí las vistas, las observaciones, pero luego el examen, el ingreso, el ir a separar la vacante y encontrarlo ahí, en la cola respectiva, y saber luego que estudiaríamos la misma carrera, aquella que nos hizo tantas vagas peripecias a un par de bibliófilos/bibliómanos hinchas de la lectura, que preferían las charlas fuera del aula porque dentro de ellas muchas veces no ibas a aprender nada, nada, para reconocer luego que la universidad solo te da un bendito cartón, nada más, nunca la pasión, nunca la vocación, jamás. Y vuelvo. Ahí los encuentros, las primeras charlas, el juntarse con otros patas que hasta ahora conservamos: David y Ricardo, completar los DROG, y seguir en los diálogos sobre todo y nada: literatura, música, cine, sueños, autores, voces, web-ad-ass, y más, porque los diálogos infinitos, así como las imaginarias colectivas donde empezaron a surgir estos caminos que uno siempre abraza y termina por amar, por dejarse llevar, por suplir la vida en sí: el escribir, el buscar su universo literario, su propia forma, su vital estructura, y tal vez encontrarla, tal vez, o seguir en el intento, aunque puedo decir sin mucha duda que Gonzalo ha logrado encontrarla, ha logrado su voz. Sí, y lo digo porque los años me lo permiten, desde la primera lectura de “Taxi”, y decirle: “Yo le quitaría algunas lisuras”, así como la primera edición del emblemático “Cuentos pa’ kemarse”, y con él las primeras presentaciones, las primeras aventuras literarias, las primeras veces en las cuales uno podía intentar llamarse “escritor”, y darse cuenta que a estas alturas podría decirse que sí, porque en su haber ya varios libros, varios títulos, reediciones varias, así como publicaciones en revistas y antologías, y dictado de talleres en diversas partes del país, y los viajes por diversas partes del país, viajes que habitan en este nuevo libro, en este nuevo enfrentarse al papel, a la hoja en blanco, en negro, en verde, en Vallejo, en eternidad. Pero una cosas clara: a pesar de los años, la amistad, de la vida, jamás me permitiría la palabra gratuita, el quedar bien por quedar, no: aquí mis palabras con sinceridad, mi voz que habla con cordura. Siempre. Leo.

Desde la primera línea me doy cuenta de algo: estoy hablando con mi pata, estoy conversando con él en la universidad, en los encuentros que hemos tenido después de muchos años, en las pocas veces que podemos vernos ahora porque trabajamos (¡asu!, ahora formamos parte del sistemaopresorneoliberal) y el tiempo es escaso, en las visitas a Trujillo, a Lima, como en esta última en la feria La Independiente en el Ministerio de Cultura, donde me pasaste tu libro y yo te jugué el “Exacta dimensión del olvido”, y no los firmamos, nunca lo hacemos, porque mejor así, siempre es mejor así entre nosotros, tal vez, aunque en su libro ya tengo la firma, una muy especial que siempre suele dejar, y bacán, para qué más. Y me remonto al recuerdo, al necesario recuerdo para dejarme llevar por la memoria de los días, y dejarme estar en el libro, ya que en él muchas de las historias ya conocidas, sea porque las viviéramos y compartiéramos, sea porque me las contara tan igual como las escribiera, y así darme cuenta que su escritura no ha sido un buscarse en otros autores (a pesar de que Gonzalo es un gran lector, lo puedo afirmar), no: ha sido un encontrar en sus propias palabras la posibilidad de la escritura, la posibilidad de sus viajes, tanto en lo coloquial, lo contextual, lo pansexual, lo elocoidal (¿?), lo literario en sí, por encima de todo. Y es como en cierta ocasión comentamos, no sé si recuerdas: “Tu literatura tiene más de Chuck Jones y Los Simpsons que de Bolaño y Saramago”, y no con ánimo de burla, no, para nada: lo suyo es impactar de otra manera, sutil, irónica, sarcástica, en joda, decirte una verdad, una historia en joda pero siempre tentando la posibilidad del ir más allá, de observar tras el cristal la imagen oscurecida de una verdad. Y avanzo junto con el bus, con la lectura. Avanzo.

Ya sirvieron el refrigerio (mínimo, siempre mínimo) y la película es creo una de superhéroes que ya he visto, así que de cuando en cuando la mirada a la tele, sobre todo en las partes interesantes, sobre todo en ello. En las tres primeras me asalta el recuerdo de algunas noches en el Paseo de las Letras en Trujillo, frente a mi escuela: la 81011 Escuela Primaria de Menores “Antonio Raimondi”, aquellos años de los cuales buenas memorias, pocos recuerdos, pero recuerdos con cariño, siempre con cariño. Y dirijo mi lectura rápida y sin complicaciones, y sonrío, río, porque imagino tal vez entender mejor lo que se cuenta porque lo conozco, y tal vez con algunos detalles más que siempre surgen en una conversación pero olvidamos en la escritura, y me divierto mientras leo, una silenciosa alegría recorre mi noche. Y va más. En la cuarta lectura me reconozco, soy personaje, fue un viaje que realizamos juntos, y todos los momentos aquí narrados vienen a mi memoria con lucidez: colores, algunos diálogos, olores, el “abre la ventana pa’ que salga”, y las malas caras de algunos, de varios, de todos. Disfruto reencontrarme con esta anécdota, con este encuentro voraz donde la vívida experiencia siempre sirve. Y luego el tránsito por diversas ciudades en las historias, el tránsito de Lima, de Barranco las noches siempre activas, siempre positivas, y mucha más gente que manyo se dibuja entre líneas para jugarnos partida en esta suerte de falsa/biografía/documental que siento se ha convertido el libro, una road movie que mi compare siempre ha querido vivir y que ahora está viviendo, o que bueno, vivió y aquí nos lo cuenta. Pero llego a la crónica diez, al décimo viaje, al décimo círculo (¿no eran nueve?), al texto más extenso de todos y siento que aquí puedo irme a descansar: este texto resulta ser uno de los que tiene más sangre, más fluidos, más vida, más todo: es la aventura de la gente brava de Trujillo a Cajamarca, yendo a una tocada de rock junto con dos bandazas que son amigas, amigos, gente que manyamos en este inexplicable mundo que suele ser el mundo del arte: los Salvajes con su primera formación, y los Escape con toda la fuerza que siempre impregnan en sus temas. Pero eso no queda solo en la experiencia del ir, tocar y regresar, no: es “la experiencia”, la energía juvenil en su máxima expresión, la vivencia entrañable y deseable, el querer que a uno también le pase, el “pucha, era que también vaya”, porque eso fue, y no pudo existir mejor corresponsal de guerra que Gonzalo: su pluma delinea el escape de este salvaje viaje al que eternamente podríamos regresar. O tal vez. “Ha de ser la edad, mijo, ha de ser la edad”. Con esta lectura cierro mi noche, es hora de dormir, me esperan varias horas para llegar a Lima, varias, y en la capital hacer varias cosas más, así que descansar, el cuerpo lo merece. Lo merece.

(findelaprimeraparte)
Salud!

sábado, mayo 18, 2019

Pave-pavas en La Industria



Presenté el "Pave-pavas" en la UNT el pasado jueves 16 de mayo en la clase del profesor Zorán Herrera. Durante toda esta semana en Trujillo me la pasé visitando colegios y dictando talleres. Sin embargo, lo más bacán fue que, al parecer, esta movida cultural no pasó desapercibida y Gustavo Rojas, periodista de La Industria, me realizó la divertida entrevista sobre mi última publicación que transcribo por acá:

"Un viaje por todo el Perú a través de diferentes usuarios del cannabis recreativo se recopila en el primer libro de crónicas del escritor trujillo Gonzalo del Rosario.

En el libro “Pave-pavas” se encuentran las muchas modalidades de fumar el cannabis, consumiéndola y evaporizándola en diferentes recipientes.

“Lo que pretendo es mostrar los prejuicios que hay alrededor de la gente que consume cannabis y sobre todo cómo es ese mundo, ya que muchos han caricaturizado, y lo sacan como una broma o una burla”, reflexiona el autor en una entrevista con Diario La Industria.

El nombre de este libro es un neologismo creado por los consumidores del cannabis. “Las pavas son residuos de marihuana, y entonces cuando juntas esas pequeñas pavitas (que pueden ser 5 o 6) aparece un nuevo cigarrillo que aparece como una especie de reciclaje místico”, explica el escritor.

Precisamente, Del Rosario hace esta analogía para la recopilación de sus crónicas escritas bajo el estilo de periodismo gonzo. “Pave-pavas es una conjunción de muchas cosas, es una recopilación de muchas vivencias y que forman parte de otros libros mayores. Esta es una condensación de diferentes obras de un corte realista”.

El libro presenta diferentes escenas en su consumo del cannabis recreativo: en el desierto del Cañoncillo, a 4 mil metros de altura en Otuzco, las críticas de docentes y policías. Además, que esta sustancia es el acompañante de una banda de rock trujillana en su primera gira a Cajamarca. Incluso, al final del libro, el autor propone un Sountrack Fumeke (listado de canciones que pueden acompañar a la lectura de estas 150 páginas).

“Lo que a mí me parece gracioso y rompiendo un poco los paradigmas es que se piensa que la que consume cannabis es una persona desahuciada, que está en un estado de miseria total. Quiero resaltar que muchas de estas personas administran empresas, están en el mundo del deporte, arte, literatura, que son profesionales de renombre y que, en la noche, incluso, antes de dormir se fuman su bate para relajarse o después del trabajo para desestresarse”, revela el escritor.

Para Gonzalo del Rosario el cannabis es una sustancia psicotrópica que le permite salir del estrés y que de manera sutil reflexiona: “para la gente que es creyente yo le digo esto: si la ganya (el cannabis) es una planta y esa planta viene de la tierra y si ustedes creen en Dios es probable que Dios lo haya creado también”.

martes, mayo 14, 2019

Taller de cuentos de terror en UNT


Este viernes 17 de mayo, de 5 p.m. a 7 p.m., impartiré el taller de escritura creativa de cuentos de terror "Matando tus miedos" en el aula del Centro Federado de Educación Secundaria de la Universidad Nacional de Trujillo (tercer piso de la Facultad de Educación - UNT). El ingreso será libre.

Este taller abordará técnicas y consejos para nóveles escritores (secundaria y universidades) que pretendan mejorar su prosa con miras a publicar en revistas literarias o postular a concursos.

Asimismo, se analizará a los paradigmas fundadores del género como Mary Shelley, E. A. Poe o H. P. Lovecraft, además de introducirnos a clásicos del horror peruano en la obra de Clemente Palma, Carlos Carrillo y Fernando Iwasaki; y contemporáneos en las revistas y antologías de editorial Cthulhu y Torre de Papel.

sábado, mayo 04, 2019

El monstruo es el humano en La Independiente


Hoy sábado 4 de mayo a las 8 p.m. se presentará en La Independiente, feria de editoriales independientes del Ministerio de Cultura, la antología "El monstruo era el humano" de Marcia Morales Montesinos, directora de Editorial Cthulhu. 

Para los comentarios estarán Carlos Carrillo y quien escribe. Así que ya saben, dense una vuelta por La Independiente que habrá terror, horror y gore a raudales. 


Pero antes, desde las 6 p.m. estaré firmando los últimos ejemplares de mi novela zombie "Ven ten mi muerte" en el stand de Ediciones Orem. Acá les dejo un video del blog Tenebris donde Lessy Galván le pregunta al poeta y editor Oscar Ramirez por los libros de literatura fantástica que tiene su sello (minuto 9:27): 



No se olviden que si llegan tarde igual la seguimos en el after...


Aquí les dejo el link con el programa completo:

http://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/paginternas/tablaarchivos/2019/03/programaculturallaindependiente2019.pdf?fbclid=IwAR3HRFiiM6gYfNCThg8hIsBoNsptI7ir5YmhocweUABvpsk3brrKioH_MLM