jueves, marzo 05, 2009

MORFEO

Cada noche soñaba que un músculo largo, fuerte, enhiesto pero muy suave, humedecía y penetraba su entrepierna. Todas las noches, esta adolescente quinceañera, disfrutaba las fantasías más viscosas que Morfeo le proporcionaba. Esa noche, luego de potentes orgasmos, lo encontró: Morfeo, su dogo, la ultrajaba vorazmente. De esta forma Ella conoció el amor por vez primera.

Aunque claro, ya había sido el amor de sus sueños.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Que tontería!

Howard Varas Arteaga dijo...

El dogo siempre fue el amor de los sueños de la quinceañera?

SeLeNaDaS dijo...

queeeee?????
jaajajjajaja

Dinorider d'Andoandor dijo...

jajaja
al final resultó que los sueños no eran tan sueños????

kristell dijo...

ah manyaa!