domingo, enero 02, 2011


LAS MOSCAS NO VUELAN DE NOCHE

No hay nada más perfecto que una mujer desnuda. Aún así no lo estuviera, y solo fueran sugerencias como un polo blanco transparente que con un poco de aire frío deja entrever lo que por instinto deseamos, o faldas que facilitan miradas, roces y zambullidas, su simple apreciación es el mejor regalo del verano.

Un placer similiar es el que me da ingresar a las tiendas de libros usados, viejos y piratas que abundan en los centros de ciudad. Placer que todo voyeurista requiere, en especial aquellos que han sido formados entre revistas y dibujos animados, lo que da por resultado la búsqueda incesante de historietas, comics, chistes, y aquello que menos se parezca a una foto sin dejar de ser apetecible.

Entonces siempre me quedaba pegado en las historietas porno donde situaciones tan bizarras como violaciones de monstruos acuáticos a un par de amigas adolescentes que jugaban al picnic frente a una laguna y de aburrimiento decidían desnudarse, para refrescar su piel además de dorarla con el sol del mediodía. Mientras se lanzaban agua y salpicaban sus senos de gotas multicolores, unos tentáculos jalaron a la primera y la segunda solo sintió un agijón penetrándole entre las nalgas antes que más tentáculos la hicieran gemir de placer y dolor hasta ahogarse siendo engullidas bajo el agua que se tornaba tan roja como su virginidad perdida.

Por eso cuando llegó a mis manos Las moscas no vuelan de noche de César Santivañez & Carlos Lavida, finalista del premio Librería Contracultura de Novela Gráfica 2010, me sentí reivindicado en mi gusto sado con un libro que acertó sobremanera en la fusión entre el tánatos y el eros.

La historia comienza con Ed Hibert criticando la performance de una flaca llamada Verónica, del Violin Concerto en D major, Op. 77 de Johannes Brahms. Claro que ver a Ed en una versión humanizada se mezcla extrañamente esperando las imágenes humorísticas mortales a las que nos tiene acostumbrado y que nunca llegan, similar a la impresión que dejó Jim Carrey en The Truman Show.

Así es como Verónica acepta la invitación de Ed para escuchar la interpretación de Henryk Szeryng en sus aposentos ¿Qué acaso esta chica no se ha topado con el blog Asesino en Series alguna vez? Lo mínimo que se puede esperar con Ed Hibert y una mujer cuya única defensa es un violín (y he allí la gran metáfora) es que sea asesinada brutalmente.

Todo dentro de los cánones de un arte que solamente busca el placer estético, así éste sea el de amarrar al suelo a una bella mujer desnuda, inyectarle fentanilo e ir acercando peligrosamente un escapelo al espacio neutro entre sus senos.

Ed reza invocando el Requiem de Mozart, lo interpreta con el cuerpo de la instrumentista, introduce su mano izquierda para sentir el calor de los órganos aún latiendo, dejándolos salir hasta la muerte.

La imagen que cierra el libro es atroz, en especial si te has pasado leyendo en una combi a sabiendas que las miradas inquisidoras de tus desconocidos compañeros de ruta no dejan de observar esa basura que leen los de esta generación.

Las moscas no vuelan de noche es un libro ágil, musicalmente culto, plagado de deseos reprimidos y que deja la suficiente turbación para sueños sádicos o pesadillas de inexpertas.




3 comentarios:

gabriel revelo dijo...

tanto tiempo sin leerte amigo, me alegra reencontrarte.

esos textos que mencionas, de ser como los mencionas, deben ser autenticas joyas. gracias a personas como tú uno puede saber de publicaciones como esta. envídia por no leerlas, gusto por saber de la existencia de letras así.

recibe un afectuoso saludo desde la ciudad de méxico.

Juan Carlos dijo...

Yo he leído y releído esa novela gráfica, es excelente y harto recomendable, saludos y felicitaciones por el blog

carlos lavida dijo...

Gracias por la nota Gonzalo, eres uno de los pocos amigos en quienes pensaba ¨esta huevada seguro va gustarle¨ mientras estuve dibujándola.
De hecho ya esperaba que en tu lectura encontraras esas pasiones internas que nos obligan a crear historias y acariciar nuestros propios límites. Y bueno fue muy interesante trasladar al Ed del humor negro a la historieta ¨negra¨ o en todo caso ¨roja¨ como el color de los dibujos, pero valió la pena ver el resultado.
Un abrazo